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Moyano amenaza con renuncia al PJ en el acto de Huracán
Cerca de Moyano dijeron que está en sus planes bajarse de la jefatura del partido y hasta hacer lo propio respecto de la vicepresidencia del PJ nacional. El acto, además, amenaza con convertirse en el lanzamiento de un posible plan de lucha contra el Impuesto a las Ganancias, como anticipó ayer este diario, y para sostener otros reclamos como una ley de distribución de utilidades empresarias entre los trabajadores, descartada de plano por la propia mandataria.
Planificación en suspenso
El programa de medidas de acción directa debía tener su planificación ayer, en una reunión prevista de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que fue suspendida a último momento ante el anuncio del nuevo gabinete por parte de la jefa de Estado. El anuncio tenía especial interés para los sindicalistas, no sólo por la jefatura del Ministerio de Trabajo, que continuará a las órdenes de Carlos Tomada, sino -y sobre todo- por el futuro de los subsecretarios de Transporte que responden a los gremios, cuya subsistencia en los cargos era anoche una incógnita.
La inminente renuncia de Moyano a sus cargos en el justicialismo es consistente con el alejamiento del líder sindical respecto del Gobierno y con los proyectos de crear un partido político propio. El proyecto es alentado por dirigentes como Omar Maturano (maquinistas de La Fraternidad), que interpretaron que el ninguneo del Ejecutivo a los sindicalistas no tendrá marcha atrás, y que signará los próximos cuatro años de gestión de Cristina.
Este lunes, Pablo Moyano, hijo del líder camionero y segundo en la estructura del sindicato, había dado señales de un posible alejamiento de su padre de la central obrera. Cerca de Moyano descartaron de momento esa posibilidad, pero dijeron que sí prevé hacer efectiva su renuncia a los cargos partidarios.
Piedra en el zapato
El hombre fuerte de la CGT asumió como jefe del PJ bonaerense en agosto del año pasado, a instancias del accidente cerebrovascular que sufrió el matancero Alberto Balestrini. Desde entonces el cargo se convirtió en una piedra en el zapato de Moyano: nunca logró hacer pie ni domar a los intendentes, que respondieron a Néstor Kirchner hasta su muerte -en octubre de ese año- y luego a Cristina.
La creencia generalizada entre los dirigentes sindicales de que la jefa de Estado moverá a su antojo las fichas dentro del PJ terminó de convencer a Moyano de la inutilidad de mantener ese puesto. Liberado de esa responsabilidad, el camionero proyecta volver de a poco, en la medida en que el Gobierno avance en una línea de ajuste contra los reclamos sindicales, al lugar que ocupó en los 90, de resistencia gremial.
Omar Viviani, jefe del sindicato de taxistas y mano derecha de Moyano, buscó minimizar ayer la distancia con el Ejecutivo, al admitir roces, pero afirmar que «la sangre no llegará al río». Dijo por radio que la relación «no está como en los mejores tiempos», pero consideró que ese obstáculo no es infranqueable.
No pensaban lo mismo los asistentes al acto de jura de los nuevos diputados cuando cruzaron cánticos los adherentes a La Cámpora con los de la Juventud Sindical, que lidera el ahora legislador Facundo Moyano, otro de los hijos del camionero.


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