Las empresas de transporte pedirán mañana que las incluyan en el listado de compañías subsidiadas si el Gobierno quiere que haya este año un aumento al gremio. Hugo Moyano reclama un alza del 25% para los más de 200.000 conductores de todo el país. Por su parte, las transportistas aseguran que no tienen posibilidades para otorgar ningún tipo de incremento. El monto que tendría que destinarse para el subsidio, si se aceptara la propuesta, superaría los $ 1.000 millones mensuales.
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Éste será el argumento que mañana a las 16 la Cámara del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) llevará a la sede del Ministerio de Trabajo en Callao al 100, donde los empresarios tendrán al hijo de Moyano, Pablo, como complicado interlocutor. En esta cámara están representados los sectores de combustibles, correo privado, clearing bancario, caudales, alimentos, bebidas, agro, logística, artículos para la construcción y recolección de residuos. Los representantes de las compañías se reunieron la semana pasada y acordaron sostener una posición común, mostrando números sobre la evolución de sus actividades en el primer cuatrimestre del año, donde se demostraría que en promedio la caída de la facturación fue del 30%, con casos extremos donde la baja superaría el 50%.
La alternativa que piensan los empresarios, si es que Trabajo avala el reclamo moyanista, es que sea el Gobierno el que incluya a las empresas en el mismo esquema de subsidios que tienen las compañías de transporte público. Con este dinero, el Gobierno negoció que no haya un incremento en las tarifas de los servicios de transporte público (colectivos y trenes) de más del 30% este año. En total, este dinero alcanza para pagar parte del salario de 40.000 choferes. Si se tiene en cuenta que los camioneros suman unos 200.000 trabajadores, según la cifra del sindicato de Hugo Moyano, el dinero que tendría que aportarse a las empresas para soportar un alza salarial del 15% (no el 25% que reclama Pablo Moyano) es de unos $ 1.000 millones mensuales. La cifra, que espanta a cualquier medición fiscal prudente del Gobierno de Cristina de Kirchner, será rechazada; pero será el argumento de la Fadeeac.
Mientras tanto, los Moyano continuaron ayer calentando los motores. Pablo Moyano amenazó ayer con un paro general de 48 horas si el gremio no consigue un aumento salarial del 25%. De paso, defendió además la gestión del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime.
Debate
El consejo directivo nacional del sindicato se reunirá esta tarde, con la presencia de Hugo Moyano, para debatir las medidas de fuerza que se implementarán en caso de no llegar a un acuerdo. Pablo Moyano anunciaría el viernes en el Parque Roca y ante unos 20 mil camioneros el paro nacional de 48 horas. La idea de los Moyano es que la próxima semana haya bloqueos en las principales plantas industriales de todo el país.
«Si nos quedamos de brazos cruzados, nos acusan de no hacer nada. Si salimos a pedir aumento, nos dicen que son medidas apuradas. Creo que es el momento justo y punto, porque tras las elecciones vencieron las paritarias», dijo Pablo Moyano alentando a sus seguidores. El hijo del titular de la CGT alertó, además, que su gremio «no va a estar tres o cuatro meses negociando», por lo que, de no haber acuerdo, el paro sería un hecho. «Hemos tenido dos audiencias en el Ministerio de Trabajo, donde reclamamos un aumento del 25%. Pero los empresarios se agarran de la crisis mundial de los últimos 6 meses», dijo el hijo del líder de la CGT.
Quizá sabiendo que los empresarios del sector pedirán subsidios para poder dar aumentos salariales, Moyano defendió la gestión de Ricardo Jaime, y pidió la continuidad de las políticas de subsidios a las empresas. «Esperamos que sigan con la política de ayuda a las empresas de transporte, que en algunos casos han disminuido sus ingresos, fundamentalmente las empresas de larga distancia», dijo Moyano marcando la agenda del sucesor de Jaime, Juan Pablo Schiavi.
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