5 de julio 2012 - 00:00

Moyano descartó acuerdo y se hará reelegir en una CGT más frágil

Julio Piumato, flanqueado por Abel Frutos y Omar Plaíni, llevó la posición de Moyano. También Héctor Recalde, aunque el abogado y diputado transmitió la necesidad de diálogo entre los sectores. Carlos West Ocampo (Sanidad) fue el portavoz de la oposición.
Julio Piumato, flanqueado por Abel Frutos y Omar Plaíni, llevó la posición de Moyano. También Héctor Recalde, aunque el abogado y diputado transmitió la necesidad de diálogo entre los sectores. Carlos West Ocampo (Sanidad) fue el portavoz de la oposición.
Fracasó ayer la audiencia de conciliación entre los sectores que respaldan a Hugo Moyano y sus rivales de la CGT, convocada por el Ministerio de Trabajo, tal como se preveía. El camionero ordenó bloquear cualquier intento de negociación con los «gordos» de los grandes gremios de servicios al sostener la fecha del miércoles próximo para la celebración del Congreso de renovación de autoridades en la central obrera. Tras una hora de charla, el encuentro entre sindicalistas y abogados de ambos grupos concluyó sin consenso alguno y quedó la débil impresión de una eventual chance de negociación mano a mano antes del cónclave de la semana que viene.

La audiencia fue el mecanismo encontrado por el Gobierno para darle a Moyano la última oportunidad de abordar un entendimiento con sus opositores y de reestructurar el proceso de cambio de autoridades en la CGT. Es el paso previo al dictamen que emitirá la cartera laboral respecto de la impugnación que presentaron los «gordos» con el argumento de que el camionero incumplió los pasos legales para llegar al Congreso del 12 de julio en Ferro Carril Oeste.

La oposición concurrió al encuentro con una delegación con poder de decisión y representativa de los cuatro gremios firmantes de la impugnación: fueron los dirigentes Carlos West Ocampo, líder de Sanidad; Julio Ieraci (Luz y Fuerza) y Oscar Romero (de los mecánicos del Smata, portavoz de Ricardo Pignanelli), y los abogados Alberto Tomassone (Comercio, la federación de Armando Cavalieri) y Federico West (Sanidad).

Moyano, por su parte, envió a tres dirigentes de su confianza, pero representantes de gremios chicos, como Omar Plaíni (canillitas), Julio Piumato (judiciales) y Abel Frutos (panaderos) junto con los abogados Héctor Recalde y Gustavo Ciampa. Recalde, diputado nacional, se retiró a los pocos minutos de iniciada la audiencia para partir al Congreso, previo hacer un llamado a la concordia y la unidad. La moderación estuvo a cargo de la directora nacional de Asociaciones Sindicales de la cartera laboral, Elena Otaola.

La apertura del encuentro estuvo a cargo de West Ocampo, acérrimo enemigo desde la década del 90 de Hugo Moyano. El dirigente de Sanidad destacó la necesidad del diálogo entre los sectores y de consensuar una futura conducción de la CGT. Su sector no demoró en hacerle un ofrecimiento al camionero: levantar la impugnación a cambio de una suspensión del Congreso del miércoles próximo para abrir una instancia de negociación.

Plaíni y Piumato contestaron que su mandato estaba limitado a ofrecerle garantías a la oposición para participar de ese Congreso, pero no para suspenderlo. Ni siquiera aceptaron la posibilidad de pasar a un cuarto intermedio para consultar sobre esa chance. Tras una hora de debate, la audiencia se dio por concluida con la firma de un acta en la que quedó constancia de la falta de acuerdo.

Tal como anticipó ayer este diario, el fracaso del encuentro confirmó la inminencia de la fractura formal de la CGT. Moyano ratificó que hará el Congreso en Ferro, que no contará con la presencia de los «gordos» y tampoco los «independientes» como Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), al igual que exaliados del camionero como Omar Viviani y gremios más fuertes del sector industrial, los metalúrgicos de Antonio Caló (UOM) y los mecánicos de Pignanelli. El camionero no aceptó acordar los términos de un nuevo Congreso ante la sospecha de que el Gobierno y sus rivales operarían de forma coordinada para acorralarlo.

Tomada dijo en una conferencia de prensa que el sector de Moyano fue invitado en varias ocasiones a pausar la negociación para disuadir al camionero de la realización del Congreso, lo que fue rechazado. La presentación del ministro sonó a un anticipo del temperamento -contrario a Moyano- que se sospecha adoptará la cartera a su cargo. El camionero dará hoy a las 12 una conferencia para contestarle.

Con la instancia conciliadora finalizada, el Ministerio de Trabajo resolverá esta semana sobre la cuestión de fondo planteada por los «gordos»: la impugnación está basada en la supuesta falta de quórum en la reunión de Consejo Directivo de la CGT que puso en marcha el proceso electoral, y todo indica que la cartera laboral hará lugar a la queja. En esta línea, de uno y otro sector dan por hecho que no habrá un aval oficial para el Congreso de la semana que viene y que Moyano lo hará de todos modos.

Una vez confirmada la resolución de Trabajo, el camionero irá a la Justicia en búsqueda de una validación para su reelección. Por su parte, la oposición comenzará un proceso de autoconvocatoria para desembocar en un Congreso propio de elección de autoridades.

Si bien parece un guión inamovible, desde los sectores en pugna dejaban abierta ayer una última puerta para la negociación. Los «gordos» alegaban que a Moyano no le servirá estar al frente de una CGT sin reconocimiento oficial y sin la presencia de los sindicatos mayoritarios. Cerca del camionero, varios dirigentes moderados le recomendaban anoche mismo aceptar una negociación para evitar la ruptura definitiva.

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