23 de diciembre 2011 - 00:00

Moyano habló de “relación suspendida” con Gobierno

En foco. Moyano mantuvo la dureza de su discurso en una charla con corresponsales extranjeros. Dijo que los Gobiernos son los que se alejan de los trabajadores, y no a la inversa.
En foco. Moyano mantuvo la dureza de su discurso en una charla con corresponsales extranjeros. Dijo que los Gobiernos son los que se alejan de los trabajadores, y no a la inversa.
Hugo Moyano sostuvo el nivel de tensión con el Gobierno. Dijo que la relación «no está rota, está suspendida»; aseguró que no hay una huelga en análisis, pero que eso dependerá de la tolerancia de los trabajadores a la falta de respuesta a los reclamos, y advirtió que el movimiento obrero cuenta con un «traicionómetro» para medir las posibles traiciones a los ideales de Juan Perón desde el propio partido gobernante, a cuyos cargos el camionero renunció la semana pasada.

Moyano volvió a hablar ayer luego de las duras palabras que le dedicó al Ejecutivo en el acto por el Día del Camionero que encabezó el jueves pasado en Huracán. Lo hizo ante los corresponsales en la Argentina de las agencias de noticias extranjeras, a quienes recibió en la sede de la Federación de Camioneros, en Caseros 921. La charla con los corresponsales se inscribe en la nueva modalidad comunicacional aplicada por el dirigente, que incluye exposiciones en universidades y algo de mayor predisposición al periodismo.

Luego del discurso en Huracán, el líder de la CGT no mostró señales de apertura de canales de diálogo con el Gobierno. Por el contrario, en un acto que encabezó el miércoles en un camping sindical, dijo que «nadie se tiene que sentir molesto» por las demandas sindicales, y más temprano se cruzó con el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, en un almuerzo empresarial, donde fue marcada la indiferencia mutua.

Ayer, las primeras consultas giraron en torno al vínculo con Cristina de Kirchner: «Roto no, está suspendido. Por parte de ella», sinceró Moyano. Agregó que «el movimiento obrero nunca se acerca o se aleja de los Gobiernos», y que por el contrario son las administraciones gubernamentales las que «lo hacen con sus políticas».

Se trata de la postura hoy mayoritaria en el sindicalismo respecto del Gobierno. Los gremialistas sostienen que luego de la negativa de Cristina a incorporar candidatos de extracción sindical en las listas de candidatos para las elecciones de octubre pasado, la relación entró en un período de virtual congelamiento. Y que se agravó luego de la reasunción de la mandataria, cuando puso su Gobierno y el precedente de su marido, el fallecido Néstor Kirchner, por encima del de Perón.

La frase de Cristina de Kirchner que agrietó más la relación fue cuando aseguró que en su gestión, a diferencia de la de Perón, estaba garantizado el derecho de huelga, aunque «no el de extorsión».

Moyano confirmó que el desaire al sindicalismo en las listas causó malestar, pero aclaró que ese factor «no fue lo que distanció al movimiento (obrero) del Gobierno». «Lo que distancia son las políticas que emplean. Se está hablando, aunque no lo escuché oficialmente, de que el aumento no puede ser más de tal porcentaje. Es una medida que va en contra de la discusión paritaria que se debe hacer con total libertad. Más teniendo en cuenta que nosotros nos basamos en la inflación del supermercado, que tiene muy poco que ver con la del INDEC», agregó.

De este modo, dio un paso más en las advertencias respecto de las próximas paritarias. Ya la semana pasada había dado a entender que los gremios no participarían de las negociaciones en 2012 a no ser que el Gobierno redujera la presión del Impuesto a las Ganancias y que los empresarios pusieran un techo a los precios.

En principio, descartó la aplicación de una medida de fuerza. Pero con el correr de los minutos dejó abierta esa posibilidad. «Las condiciones se van creando. Nosotros no tenemos la intención de tomar una decisión de esa naturaleza, pero si la situación se agrava, creo que los trabajadores van a empujar a que se tome una decisión de esa naturaleza. Espero que no pase. Deseo fervientemente que eso no ocurra. Pero las condiciones no las creamos nosotros», advirtió.

Golpe grande

Dijo que la muerte de Néstor Kirchner fue «un golpe grande» y agregó que desde entonces «no se discutió absolutamente más nada». «Es otra forma de conducir un país que creo que no debe contemplar este tipo de cosas que antes se conversaban», añadió.

Moyano analiza con sus colaboradores la convocatoria para la semana próxima de un encuentro multisectorial de dirigentes a los que considera igualados por los últimos desaires del Gobierno. Entre ellos, cuenta con Gerónimo Venegas (peones rurales); los aeronáuticos Ricardo Cirielli (mecánicos) y Jorge Pérez Tamayo (pilotos), amonestados por Cristina en sus últimos discursos por los conflictos en Aerolíneas Argentinas; y hasta el estatal Pablo Micheli, líder de la facción disidente de la CTA.

De paso, ante los corresponsales el camionero desinfló ayer sus aspiraciones presidenciales. Le contestó con una ironía a Hebe de Bonafini, quien había dicho que le quedaba grande «el traje» de Lula da Silva, al recordar que el expresidente brasileño es de contextura más baja, y se declaró «viejo» para afrontar esa candidatura. Sin embargo, mantuvo su ilusión de que alguna vez salga «de las filas del trabajo alguien que conduzca los destinos del país».

Dejá tu comentario