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Moyano hibernará hasta 12/7, fecha electoral en CGT
Habla Moyano. A su izquierda, Antonio Caló, su por ahora único contendiente. Omar Viviani (taxistas) prefiere mirar a otro lado.
El camionero encabezó la sesión del Consejo Directivo en la que quedó blanqueado que su método para ser reelecto consistirá en mantener el actual statu quo. Es decir, sostendrá su disputa verbal con el Gobierno sin llevarla al plano de la acción directa. Aconsejado por sus aliados, Moyano comprendió en las últimas semanas que el enfrentamiento con Cristina de Kirchner terminó por fortalecerlo al convencer a los sindicalistas que es la mejor opción para mantener en alto las demandas del movimiento obrero.
Por su parte, Caló buscó con su presencia dar también una señal de que mantendrá sus aspiraciones de reemplazar a Moyano. Luego de la reunión, el líder de la Unión Obrera Metalúrgica confirmó que «le gustaría» ser el nuevo secretario general y procuró tomar distancia del evidente apoyo que le prestó el Ejecutivo en lo que va del año.
El dato más relevante del encuentro fueron las presencias. Además de Caló, que además del apoyo oficial es el candidato de los «gordos» -grandes gremios de servicios que ayer, como en los últimos años, no estuvieron- y cuenta con un medio guiño en la misma línea de los «independientes» como Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias).
Asistentes
Sin embargo, representantes de los tres «independientes» participaron ayer del Consejo Directivo. También lo hizo un delegado de Gerónimo «Momo» Venegas, el jefe de los peones rurales, que de este modo oficializó su vuelta a la CGT. Como adelantó este diario, Venegas prestará sus más de 140 congresales (es uno de los gremios con mayor número de afiliados) para el proyecto reeleccionista de Moyano. Otro que dio el presente fue el taxista Omar Viviani, que de ser aliado incondicional del camionero en los últimos meses coqueteó con los «independientes» y hasta con Caló.
El congreso del 12 de julio no tiene todavía sede pero ayer parecía descartada la posibilidad de Obras Sanitarias. La incorporación de gremios a la CGT y la elevación a casi 2.000 del número de congresales obligará a los organizadores a buscar otro predio. Se habló de un centro de exposiciones, y un dirigente ironizó que Moyano podría pedirle el predio de Parque Norte a Armando «Gitano» Cavalieri (mercantiles), uno de sus enemigos declarados.
Por lo demás, la reunión sirvió como repaso -por enésima vez- de las demandas no atendidas por el Gobierno. Se puso especial énfasis en el agravamiento que representó la no modificación del Impuesto a las Ganancias para las últimas subas salariales, que engrosaron el número de contribuyentes entre los trabajadores, y en una situación presuntamente crítica de las obras sociales por falta de distribución de fondos por parte del Estado.
Respecto de este último punto hubo quejas amargas por la intervención que dispuso el Gobierno sobre la Administración de Programas Especiales (APE), un feudo hasta hace pocos meses dominado por hombres de Moyano y que desde hace un par de semanas capitanea de facto Liliana Korenfeld, una diputada santacruceña de la máxima confianza de Cristina de Kirchner.
Pero ninguno de los reclamos se traducirá en una medida de fuerza. Tanto la alocución de Moyano como la de varios de sus colegas fueron en la misma línea: la indiferencia del Gobierno no hizo más que fortalecer al camionero, visualizado como el único capaz de plantarse por sí mismo ante los funcionarios. La tregua, sin embargo, debería tener como fecha límite el 12 de julio. Incluso sin Moyano al frente, los asistentes ayer coincidieron en que de no haber respuestas a las demandas el próximo secretario general debería asumir con una huelga bajo el brazo.


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