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Moyano, inspirado en CTA por ley de ganancias compartidas
Héctor Recalde
«No es una ley antiempresa», repetía el diputado ayer para justificar la iniciativa, asegurando que el proyecto, de aprobarse, «beneficiará a las compañías» ya que «si el trabajador tiene un incentivo para que la empresa gane, va a querer que gane la empresa. Si yo voy a participar de las ganancias, cómo no voy a querer que la empresa gane». Un sinsentido. Recalde aclaró que en el proyecto se incluirá, además, un artículo donde se crearía una comisión tripartita (Gobierno, CGT y empresas) que evaluará anualmente el nivel de distribución que debería aplicarse y a qué rubros. Como los privados siempre tendrán un voto, el resultado de estos minicomicios siempre lo definirán el Gobierno y la central que hoy maneja Hugo Moyano.
El diputado tiene una carta en la mano para justificar el funcionamiento de una norma de este tipo. La obtuvo de un viejo acuerdo cerrado paradójicamente no por un gremio de la CGT, sino de la alternativa Central de Trabajadores Argentinos (CTA). Es el que desde hace más de una década (desde enero de 2001) funciona entre el sindicato de trabajadores del neumático que maneja Pedro Waisejko y la compañía Firestone. Establece que todos los trabajadores recibirán un bono extraordinario no remunerativo de participación en las utilidades ordinarias de la empresa. Según el acuerdo, para determinar el resultado anual, una vez aprobado el balance del ejercicio correspondiente, los trabajadores participan del 33% del excedente de la ganancia neta ordinaria libre de impuestos que supere el 16% de la facturación anual; mientras otro 33% es destinado al desarrollo del mercado y otro 33% se incorpora obligatoriamente a equipos. En promedio, lo que Firestone vino redistribuyendo entre sus empleados alcanza el 6%.
El proyecto de Recalde aumenta este nivel al 8%, mientras que estima un 2% (porcentaje que el diputado reconoció estar dispuesto a negociar) restante para formar un Fondo Solidario. Éste aportará dinero para los trabajadores en negro que perciban la Asignación Universal por Hijo.
Al defender la iniciativa, el diputado del Frente para la Victoria dijo que se trata de «un derecho incuestionable que está contemplado en la Constitución nacional». Recalde detalló que la distribución de ganancias se aplicaría a empresas de más de 300 trabajadores, pero también a empresas pequeñas que «por su alta tecnología tienen pocos trabajadores, pero alto nivel de ganancia».
Indicó, asimismo, que el proyecto contempla la creación de un «consejo tripartito que va a establecer el piso mínimo de ganancia» y puso como ejemplo que «en el mundo entero, un promedio de rentabilidad muy bueno es el 6% anual promedio, aunque algunas tendrán el 8% o el 9%».
La variable a determinar será la de la ganancia de la empresa, ya que «si hay una empresa de 2 mil trabajadores, pero no tiene ganancia, no se le aplica. Se supone que las empresas de más de 300 trabajadores son las que tienen más posibilidades de ganancia. Pero si no hay ganancia, no hay participación».
Recalde comenzará a negociar en las próximas horas con diputados que integran la Comisión de Legislación del Trabajo, y que eventualmente podrían apoyar el proyecto. En principio, en su agenda figuran encuentros con el diputado de Proyecto Sur Claudio Lozano; con Victoria Donda, de Libres del Sur, y Alicia Ciciliani, del Partido Socialista Santafesino. Según los cálculos, con estos votos más el apoyo del oficialismo alcanzaría para conseguir el aval dentro de la comisión. Luego, Recalde comenzará a tratar con diputados como Carlos Heller, Vilma Ibarra, Martín Sabbatella y Pino Solanas, además del socialismo y parte del radicalismo y el justicialismo disidente.


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