29 de marzo 2011 - 00:00

Moyano pide cita “urgente” con Cristina por el impuesto

Hugo Moyano volvió a reunir al consejo directivo de la CGT para definir presión final sobre Cristina de Kirchner por Impuesto a las Ganancias. Pidieron «reunión urgente».
Hugo Moyano volvió a reunir al consejo directivo de la CGT para definir presión final sobre Cristina de Kirchner por Impuesto a las Ganancias. Pidieron «reunión urgente».
Hugo Moyano envió ayer un mensaje con forma de ultimátum a Cristina de Kirchner. Le pidió, con respaldo de la CGT, una cumbre urgente para analizar mano a mano el reclamo sindical de elevar el mínimo del Impuesto a las Ganancias, asunto que la Casa Rosada quiere postergar.

El camionero encontró un recurso para vestir su embestida: ante la pretensión de la oposición de avanzar en el Congreso con un proyecto que reforme ese impuesto, Moyano quiere un encuentro con la Presidente para que ésta anuncie antes, una suba del mínimo.

El jefe de la CGT se ha convertido en un maestro de la simulación. Así como disfrazó de ofensiva contra los medios y la Justicia, su fallido paro y marcha a Plaza de Mayo destinado a Cristina, ayer planteó la urgencia como si fuera en salvataje del Gobierno.

En rigor, entre otras tantas omisiones y destratos que le reprocha a los K, Moyano computa la negativa del Gobierno a agendar los asuntos que plantea la CGT. El último tiene que ver, justamente, con Ganancias. Lo plantea hace semanas. En Gobierno, silencio.

La maniobra de la oposición para abordar ese asunto, mediante un proyecto en el Congreso, le sirvió como argumento perfecto para plantear la urgencia de una cumbre con la Presidente. Anoche en CGT suponían que la misma podría producirse en las próximas horas. ¿Será esta tarde, una vez que termine la larga estadía de la Presidente con Hugo Chávez?

Ayer, Juan Carlos Schmidt de Dragado y Balizamiento y el canillita Omar Plaini explicaron la postura cegetista: evitaron las estridencias y plantearon que, en realidad, el pedido de encuentro es para avanzar sobre temas que están «pendientes de análisis y tratamiento».

Agendas

Hay, en rigor, dos asuntos más que la CGT quiere meter a los empujones en la agenda de la Casa Rosada.

Uno es histórico y ultrasensible: los fondos de obras sociales que colecta el Gobierno y que desde hace años, los gremios reclaman que tengan el destino específico. Se trata de una caja más que apetitosa: acumula, según los últimos registros, más de 6 mil millones de pesos.

Van, esos fondos que recauda la AFIP, a Rentas Generales. Es decir: el Gobierno se nutre y se financia de esos recursos mientras, según el argumento de los gremios, muchas obras sociales no tienen financiamiento para sostener sus sistemas de prestación.

Cristina de Kirchner prometió que irá de a poco liberando esos fondos en paralelo a las cuotas convenidas que se reparten a través de la APE. Pero la CGT pide dejar de ser «rehén» de esos antojos eventuales del Gobierno para disponer, con relativa previsibilidad de esos fondos.

Por eso, hasta se exploró una alternativa extrema: recurrir a la vía judicial para que el Gobierno esté obligado a derivar esos recursos a las cuentas de las obras sociales sindicales.

El otro capítulo es político. Ayer, en la reunión del Consejo Directivo de la CGT, se abordó la realización del acto del 29 de abril por el Día del Trabajador adonde, según se anticipó, el moyanismo quiere reunir a 300 mil personas en la avenida 9 de Julio.

Como antes de las elecciones de 2009, Moyano quiere hacer una demostración de poder callejero. Dicen sus voceros adiestrados en los artificios para que no se traduzca como una presión a la Casa Rosada, que la movilización será para respaldar a la Presidente.

Es una media verdad. Toda señal de apoyo, que implique la explicitación de poderío propio, ajeno o silvestre de quien es el receptor del mismo, termina en algún punto convertido en un mensaje de alerta o advertencia. Éste es un caso donde todas esas variables están presentes.

Si queda alguna duda, la decisión -por ahora irrevocable- es que el único orador de esa jornada sea Moyano.

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