Si Hugo Moyano no cambió sus métodos habituales de negociación, a partir del lunes habrá que esperar algunas de sus habituales embestidas bloqueando caminos o sitiando plantas industriales para obtener un aumento salarial para su gremio. Es que mientras el sindicato camionero ya acordó con el Gobierno un incremento para este año del 22% real (15% nominal sobre sueldos netos), los empresarios del sector le dirán hoy al dirigente que no tienen previsto en su contabilidad ningún tipo de mejora. Al menos -advierten- hasta que el Gobierno no les pague una deuda millonaria.
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El líder cegetista había prometido al matrimonio Kirchner no realizar manifestaciones que alteraran la campaña. Pero esa promesa termina el lunes, y desde la próxima semana, Moyano se jugará nada menos que los ingresos de sus afiliados y de su propio gremio.
Ayer, la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), que representa a la principal cámara con la que discute Moyano los incrementos anuales, aclaró que hoy no ofrecerá nada y que quiere postergar la negociación para después de las elecciones. La cámara y Moyano inician formalmente hoy a las 17 las discusiones, al cumplir con la cita que el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y su viceministra, Noemí Rial, les hicieron a las partes para abrir las paritarias.
La entidad argumenta que la crisis internacional ha provocado en el país una caída de la actividad de entre el 30 y el 50%, según el rubro y la zona geográfica que se analice.
Hasta este año, los camioneros habían sido el primer sindicato en cerrar sus negociaciones, para establecer un tope al reclamo de otros sindicatos, siguiendo un acuerdo político entre Moyano y el Gobierno por el cual las paritarias de este gremio mostraban el tope para que los otros sindicatos negociaran sus incrementos. Así, en 2008, los camioneros firmaron un alza salarial del 19,5% nominal (22% real), en un acuerdo que había sido firmado en febrero del año pasado y que concluye el 30 de junio próximo.
Deuda estatal
Los empresarios argumentan que el Estado les adeuda alrededor de 500 millones de pesos, por reintegros de aportes patronales, según el régimen que tiene el sector. Moyano no tendría problemas en negociar estos fondos si los empresarios garantizan el incremento. Ese régimen establece que el Gobierno devuelve ese dinero a las compañías que no registren deuda con la AFIP, la ANSES y en el pago del Registro Único del Transporte (RUTA).
El Gobierno prometió hace dos semanas adelantar pagos de esa deuda, que corresponde a todo el año anterior y el primer trimestre de este año, pero aún no realizó ninguno.
El titular de Fadeeac, Luis Morales, había cuestionado la semana anterior la reapertura de negociaciones salariales, y fundamentó la posición en la caída en la actividad del transporte de carga. Los empresarios argumentan que un mes después del acuerdo de febrero pasado se desató el conflicto del campo que casi paralizó la actividad y fue también afectada por la crisis internacional después de setiembre último. Sostienen que, por ejemplo en el transporte internacional, por la caída del comercio exterior, el envío de cargas a Brasil y Chile descendió más del 50%.
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