20 de diciembre 2011 - 00:00

Moyano sale a levantar heridos para blindarse de Cristina

Hugo Moyano
Hugo Moyano
Hugo Moyano puso en marcha una ambulancia para recoger a los heridos que dejó Cristina de Kirchner, antes de verse cara a cara con la mandataria mañana en un acto empresarial. El jefe de la CGT comenzó a armar una cumbre que incluiría, hasta ahora, a sus aliados junto con Gerónimo Venegas, de los peones rurales (UATRE), el líder de los colectiveros (UTA), Roberto Fernández, y la fracción de la CTA que encabeza Pablo Micheli, entre otros sectores. Además, Venegas y algunos colaboradores de Moyano intentarán convencer a los «gordos» de los grandes gremios de servicios para unirse a la convocatoria que tendrá como bandera los reclamos por el Impuesto a las Ganancias, la suba de las asignaciones familiares y los fondos de las obras sociales.

El encuentro está programado para la semana que viene, y el tono dependerá del resultado del cruce que Moyano y Cristina tendrán mañana en el almuerzo de fin de año de la Federación de Entidades Empresarias del Autotransporte de Pasajeros (Fadeeac), la cámara patronal que negocia con los camioneros.

La estrategia de Moyano contempla dos caminos paralelos: por un lado, la unificación de sectores comprendidos por los mismos reclamos y por el temor a un deterioro mayor en la relación entre los sindicatos y el Gobierno. Por otro, después del acto en Huracán, con fuertes críticas al Ejecutivo, el taxista Omar Viviani tomó el rol de canciller del camionero en la búsqueda de puentes de diálogo con el oficialismo, en particular a través del ministro de Planificación, Julio De Vido.

La cumbre sindical, todavía sin fecha pero prevista para la semana que viene, es de rango amplio. El primero en confirmar su presencia fue Venegas, que se arrimó más al jefe de la CGT luego de que los diputados de extracción sindical, como Omar Plaini y Facundo Moyano, se retirasen del Congreso cuando el oficialismo se aprestaba a aprobar el dictamen de la ley que modifica el estatuto del peón rural, una iniciativa que el secretario general de la UATRE resiste.

«Claro que vamos a estar todos juntos porque el Gobierno viene por todo. Si le empezó a pegar a Moyano, que fue su aliado incondicional durante ocho años, qué pueden esperar los demás», razonó Venegas. El mandamás de los rurales dio por hecho que los «gordos», pese a su histórico enfrentamiento con Moyano, participarán en mayor o menor medida de la convocatoria. Ese sector está integrado por Armando Cavalieri (Comercio), Carlos West Ocampo (Sanidad) y Oscar Lescano (Luz y Fuerza).

Los aliados de Moyano también abrieron una vía de comunicación con Roberto Fernández, de la UTA. El gremio permanecía apartado de la CGT desde la salida de Juan Manuel Palacios, aliado histórico de Moyano y que falleció meses atrás en un accidente de tránsito, y a partir de la asunción de Fernández, hasta entonces su segundo en la conducción. El camionero dio una señal en el acto de Huracán, cuando mencionó la UTA como uno de los gremios con los que se enfrentó a Carlos Menem en la década de los 90. Fernández teme el momento en que la quita progresiva de los subsidios llegue al transporte de pasajeros.

Pero quizás el acercamiento más llamativo se concretó con Micheli. El responsable fue uno de los aliados más nuevos de Moyano, el jefe del gremio de mecánicos aeronáuticos (APTA), Ricardo Cirielli. Micheli se había solidarizado con Cirielli cuando el Gobierno anunció que pediría la quita de la personería de su gremio. El líder de APTA le pidió una reunión a su par de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), en la que le entregó una carta de Moyano con palabras de concordia.

En la misiva, el camionero invitaba al estatal a un próximo encuentro. Del lado de Micheli recibieron con alegría la iniciativa, por entender que el apoyo de Moyano elevará el rango de ese sector de la CTA, aislado por el Gobierno, frente al de Hugo Yasky, que cuenta con el favor oficial. Micheli descartó una integración con la CGT, pero dio el visto bueno para poner en marcha la «unidad en la acción» entre ambos grupos frente a la previsible falta de respuesta del Gobierno a los reclamos sindicales.

Cirielli, además, es la puerta de entrada de Luis Barrionuevo con la CGT Azul y Blanca al plan de «unidad de acción» que propondrá Moyano si no propera una tregua con el Gobierno.

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