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Moyano se rebela contra la CAP que diseña Kirchner para el PJ
• Pide quedar al frente del partido.
• Expansionismo territorial.
• Y pacto con piqueteros del Evita
Hugo Moyano
Sabedor de la brutalidad de la frase, antes de pronunciarla Hugo Moyano recordó su «amistad con Alberto» y el deseo de que, el vice se recupere del ACV que lo postró a principios de abril pasado.
Así como Néstor Kirchner decretó el fin del duelo por la enfermedad del matancero, y comenzó a digitar la conformación de una «mesa grande» para organizar el PJ bonaerense, Moyano lo imitó, pero para reclamar ser proclamado al frente del partido.
Una semana atrás, frente a un puñado de diputados y jerarcas sindicales, el camionero lo blanqueó sin eufemismos. Habló, con la frase mencionada arriba, de reactivar el PJ y mandó un mensaje que uno de los presentes, Carlos Kunkel, rápidamente repitió en Olivos.
«Si no me quieren reconocer, les tiro el partido por la cabeza, pero después aténganse a las consecuencias», avisó el jefe de la CGT que, para preservar el vínculo con el patagónico -padrino de la «mesa grande»-, sindicó a caciques del PJ como impulsores de la CAP.
Moyano tiene la decisión tomada: reclamar que se aplique la carta orgánica partidaria que establece que él, como vicepresidente primero, debe quedar al mando del PJ, frente a la ausencia forzada de Balestrini. «Interinamente», aclaran a su lado.
Recelos
Esa alternativa es resistida por buena parte de la dirigencia peronista, que alerta sobre la voracidad del camionero y remite a las relaciones críticas con los intendentes. Kirchner palpó ese malestar, y con la excusa de «abrir» el PJ, propuso crear una CAP.
Esa «mesa grande», plan que este diario detalló el jueves de la semana pasada, implica desplazar al camionero para conformar un cuerpo colegiado donde figuren Daniel Scioli, intendentes, legisladores, ministros como Florencio Randazzo y Julián Domínguez, y críticos como Sergio Massa.
Ayer, Omar Plaini, jefe del gremio de Canillitas, diputado del FpV y uno de los armadores de la Corriente Sindical, formalizó el reclamo. «Lo natural es que Hugo asuma la conducción del partido, interinamente, hasta que se recupere Balestrini», le dijo ayer a este diario.
-Pero Kirchner impulsa una comisión política para conducir el partido -se lo consultó.
-Eso, para nosotros, sólo son trascendidos periodísticos. Nosotros confiamos en que se aplique la carta orgánica, que es muy clara respecto de que debe ser Moyano quien asuma.
-¿No creen que hay sectores del PJ, puntualmente intendentes, que resisten esa posibilidad?
-Si Moyano es el vicepresidente primero, debe asumir. No sé qué es lo que les preocupa. Lo importante es dinamizar el partido, más ahora que estamos a menos de un año de la convocatoria a elecciones.
Norberto Di Próspero, también del staff de la Corriente Sindical Peronista bonaerense -donde están, asimismo, Octavio Argüello y Jorge Mancini-, planteó lo mismo: «Moyano tiene que quedar al frente del partido. Lo dice la carta orgánica y se debe respetar».
El origen del recelo de los caciques es justamente la irrupción de la corriente moyanista que comenzó a abrir filiales en los distritos: ya lo hizo en Lomas de Zamora, Almirante Brown y Tres de Febrero, y prevé seguir con la apertura de locales.
Pactos
Celosos de su territorio, los intendentes lo ven como una intromisión y consideran que si, además, Moyano se queda con el manejo del PJ, quedarán en inferioridades de condiciones. Los moyanistas apuntan a Julio Pereyra como uno de los que le sugirieron a Kirchner que conforme la CAP.
Se apoyan en un dato comercial: en Florencio Varela, dominio de Pereyra, la recolección de residuos no está en manos de la empresa Covelia, que se vincula al camionero. Lo cierto es que casi la totalidad de los alcaldes observa con temor al camionero.
Además, Moyano selló un pacto con el Movimiento Evita, de Emilio Pérsico, con lo que acrecentó el recelo de los intendentes. El 26 de julio, según confirmó ayer Fernando «Chino» Navarro, el Evita y la CGT marcharán para recordar a Evita, desde Desarrollo Social hasta la CGT.
Anteayer, la cúpula de ese club K decidió la movilización como parte de una hoja de ruta que revela un criterio claro: la CGT, bajo la impronta de Moyano, se convirtió en el principal espacio que acciona políticamente mientras el PJ bonaerense está paralizado.
«La CGT empuja para la distribución de la riqueza, con los salarios y expresa, en todos los frentes, acompañamientos a las medidas del Gobierno», explican desde el Movimiento Evita. Moyano, dicen a su lado, quiere reactivar el partido, pero, hasta ahora, no pudo ni siquiera firmar un comunicado de prensa.


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