10 de junio 2010 - 00:00

Moyano y el Senado fuerzan suba en los salarios mínimos

Miguel Pichetto intentó hasta último momento frenar a la oposición. No pudo evitar que lo derrotaran con una ley que apoyó el propio Gobierno.
Miguel Pichetto intentó hasta último momento frenar a la oposición. No pudo evitar que lo derrotaran con una ley que apoyó el propio Gobierno.
El Gobierno debió soportar ayer una derrota en el Senado al no poder evitar que la oposición convirtiera en ley un proyecto que restablece el salario mínimo vital y móvil como índice para negociaciones paritarias o aumentos a jubilados. Es una idea que el moyanismo había logrado aprobar en Diputados con apoyo también del kirchnerismo y que el Gobierno, por presión de las empresas, intentó frenar en el Senado hasta último momento. Sumó así una derrota y el costo político para Cristina de Kirchner de tener que vetarla.

Para el Gobierno, la situación no es fácil. En medio del desborde de reclamos salariales, esta ley obligaría, entre otras cosas, a elevar los mínimos de convenio de algunos sectores que hoy los tienen por debajo del mínimo vital y móvil.

El saldo para el Gobierno no podría haber sido peor. Pierde frente a la oposición la votación de una ley que el kirchnerismo ahora rechaza, pero que impulsó en Diputados. Vota en contra de su propio proyecto y de Hugo Moyano (que presionó para que el Senado convirtiera en ley esa idea que impulsó Héctor Recalde) para no enemistarse con las empresas a las que complicará esta reforma. Y queda expuesta, además, Cristina de Kirchner a tener que decretar su primer veto en esta era opositora del Congreso.

La lectura es directa: la derogación del artículo 141 de la Ley de Empleo fue aprobada en Diputados en 2008 con el voto oficialista, y desde entonces espera. Forma parte de un paquete de leyes que Recalde impulsó en esa Cámara, el kirchnerismo apoyó para no contrariar a Moyano, pero con la firme idea de frenarla luego en el Senado.

Desafío

Para el líder camionero era una cuestión vital: «Es una vergüenza que haya mínimos de convenio por debajo del mínimo vital y móvil», dijo Moyano hace una semana.

Pero, además, de la mano del sindicalista llega el primer desafío a Cristina de Kirchner. En la sesión anterior del Senado, este proyecto estuvo a punto de aprobarse, ya en el recinto y a minutos de la votación, Miguel Pichetto recibió el llamado de Carlos Tomada ordenándole suspenderla. El jefe kirchnerista lo hizo, en medio de una ola de protestas de la oposición, prometiendo explicaciones. El martes las dio Tomada en el Senado, al recomendar no tocar demasiado el mínimo no imponible y menos atarlo a las negociaciones salariales.

Ayer, ninguno de esos pedidos surtió efecto. El radical Gerardo Morales, presidente de la Comisión de Trabajo del Senado, aprovechó la simpatía peronista por el proyecto y logró derrotar al Gobierno por 34 votos a 26 derogando el artículo 141 y restableciendo al Salario Mínimo Vital y Móvil como índice de referencia.

Así, el primer efecto que tendrá la ley es modificar algunos sueldos mínimos de convenio que hoy están por debajo del SMVM. Es el primer problema para algunas empresas que cumplen hoy con los convenios colectivos, pero ahora quedarán por debajo de la ley y deberán subir salarios.

Además, como índice de referencia, le servirá a la CGT cuando negocia condiciones generales para los convenios, por lo que de ahora en más, cuando se reúna el Consejo del Salario, la central sindical tendrá más razones para presionar una suba. Esto implica que el cálculo incidirá en adicionales, indemnizaciones y complementos.

Ataque

Durante la sesión de ayer, el radical Alfredo Martínez aseguró que «enganchar el salario mínimo vital y móvil a otro tipo de cosas no lo mata, lo vigoriza». Lo dijo para responderle a Tomada que casi de rodillas había pedido que le evitaran el dolor de cabeza a Cristina de Kirchner.

Morales fue el encargado del ataque final: «El artículo 141 de la Ley de Empleo es una de las claves de la flexibilización laboral, porque es la muerte del salario mínimo vital y móvil». Recordó, además, la incongruencia del Gobierno a apoyar una ley laboral sancionada durante el mandato de Carlos Menem: «Sorprende la posición del Frente para la Victoria porque esta iniciativa es impulsada por la CGT. No se entiende esta actitud con una media sanción que fue votada por unanimidad en Diputados», chicaneó.