13 de enero 2011 - 00:00

Mueren 4 chicos ahogados en Misiones

Cuatro chicos argentinos de la ciudad de Bernardo de Irigoyen, ubicada en Misiones en la frontera entre la Argentina y Brasil, murieron ahogados cuando quedaron atrapados en un charco de más de un metro de profundidad que se formó cerca de la naciente del río Pepirí Guazú, debido a las lluvias que azotaron el martes al noreste provincial.

Juan Oscar Grandulla, intendente de Bernardo de Irigoyen, precisó que la tragedia ocurrió «ayer (por el martes) pasadas las 19, dos horas después de la fuerte lluvia que azotó la zona seca de la naciente del río Pepirí». Grandulla informó que «los chicos murieron ahogados, en uno de los tantos charcos de más de 1,20 metro de profundidad, que se forman con la tormenta en las zonas cercanas al Pepirí Guazú».

Las víctimas son las hermanas Angélica Gabriela y Beatriz Sosa de 7 y 11 años, que vivían en el barrio Cuatro Hermanos junto a sus padres y seis hermanos, y Fabián Lautaro y Tatiana Marisela Monzón, de 6 y 10 años respectivamente, del barrio Evita de Bernardo de Irigoyen, donde vivían con sus padres y hermanos.

El intendente indicó que «ambas son familias de bajos recursos, los padres de los chicos tienen trabajos temporales y son beneficiados con una pensión graciable por más de siete hijos y la asignación universal por hijo que otorga el Gobierno nacional».

El lugar donde ocurrió el hecho está a 500 metros de la naciente del río Pepirí Guazú, en el límite fronterizo con Brasil, donde están las ciudades brasileñas de Dionisio Cerqueira, perteneciente al estado de Santa Catarina y Barracao, del estado de Paraná. Grandulla añadió que «allí se hicieron tareas de desmalezamiento en el marco de un plan de recuperación de la naciente del río Pepirí que se hace en conjunto con Brasil y que en un futuro, se prevé que sea un parque ambiental». Por esa razón, los chicos, quienes vivían a un kilómetro y medio de la zona, pudieron acceder fácilmente al lugar.

Según la opinión del intendente, los niños no pudieron salir de ese charco de gran dimensión que se formó con la tormenta, lo que los hizo quedar atrapados en una de las ondulaciones del terreno por el barro que se forma en la superficie.

En tanto, Grandulla añadió que «otro chico que estaba con ellos y que no se metió al charco fue el que pidió auxilio y una vecina de Dionisio Cerqueira, que lo escuchó, dio parte a los bomberos de ese municipio brasileño» que intervinieron en el rescate.