Muestras de Szalkowicz-Pérsico y Trulalala en galería Nora Fisch

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Cecilia Szalkowicz y Gastón Pérsico presentan en la galería Nora Fisch "Baile fantasma", una muestra que comenzaron a gestar en el año 2008 cuando trabajaban en la portada de un libro de poemas. Cuentan los artistas: "Un fantasma proviene del pasado pero no pertenece a él, sino que se trata de una presencia paradójica que aparece en el presente como re-presentación de algo pretérito, pero a su vez distinto del sujeto al que referencia, es decir, como algo nuevo. El recuerdo de algo que nunca ha estado presente. 'Baile fantasma' toma su nombre de una canción de Patti Smith una invocación, y también de la película homónima de Ken McMullen, que explora los vínculos entre memoria y pasado. Este film también fue concebido a partir de las ideas de Derrida, quien además participa como actor de la película".

Las imágenes están divididas, un plano negro cubre la mitad de las fotografías tomadas del archivo de revistas de los artistas de los años setenta y ochenta. Así se establece un campo abstracto y otro figurativo. Cada imagen configura un momento de su transición. "Aparecen o desaparecen? Funde a negro, o al revés? "Day in, day out, day in, day out". Una vez más, las preguntas de siempre: Cómo será cuando aparezca por completo esa imagen? Qué pasará cuando todo esté negro?", se interrogan los artistas.

"¿Cuánto pesa el amor?", el título de la muestra de Trulalala (el dueto artístico integrado por Claudia del Río y Carlos Herrera) remite de inmediato a la idea de la muerte. Los artistas rosarinos presentan unas urnas de cristal que se yerguen majestuosas sobre sus pedestales en la galería Nora Fisch. "¿Cuánto pesa el amor?", cuestionan los artistas parodiando de este modo a quienes creen que el alma pesa 21 gramos y que desaparece del cuerpo con la muerte. Lejos de cualquier especulación científica la obra indaga cuestiones eminentemente poéticas. Las urnas de cristal profusamente biselado contienen en su interior un puñado de arroz y confirman así que su función, es resguardar el hálito de una vida amorosa que se extinguió. Por su parte, el arroz suscita recuerdos de esas lluvias de granos y los bulliciosos augurios de felicidad destinados a las parejas de amantes. Con el máximo esplendor y su enigmática y silenciosa presencia, las obras glorifican un amor que ya no está.

El pasado tiende a tornarse borroso mientras brilla nítido el cristal y resplandece el oro. Las copas ostentan el fulgor de las decenas de pequeños diamantes engarzados en su superficie y el de las pequeñas calaveras grabadas en oro puro, símbolos que, desde las vanitas (vanitatum omnia, vanidad de vanidades) del Barroco hasta las obras actuales del británico Damien Hirst, evocan la fugacidad de la vida y el destino inexorable de la muerte.

Las piezas fueron producidas en la Cristalería San Carlos según el diseño ambos artistas que figuran en la muestra. Las urnas se exhibieron en la galería de Darkhaus de Rosario con el trabajo curatorial de Lila Siegrist y Pablo Montini. (Av. Córdoba 5222).

A.M.Q.

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