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Mujica intenta calmar crisis por el dragado
Aunque intentó en todo momento aparecer calmando aguas, Mujica ayer pareció por momentos al borde de un estallido cuando habló durante un desayuno en la Unión de Exportadores de su país.
El presidente uruguayo se expresó así después de que el Gobierno argentino decidiera este miércoles suspender la operación del dragado en una de las obras más importantes en el cauce del Río de la Plata por sospechas de coima en el proceso de licitación.
Mujica le pidió a los uruguayos no «asustarse» por la negociación con la Argentina por el dragado, en medio de cruces que generaron nuevos choques diplomáticos.
Durante una reunión en Punta Cala, Mujica explicó que «cada vez que tenemos bronca y pelea perdemos», dijo en relación con las disputas con la Argentina.
Explicó que siempre debe existir negociación, pero en ese caso, tras la decisión de la Argentina de suspender todas las operaciones sobre el dragado en el canal Martín García se lamentó: «¿Qué voy a hacer, pincharle el ojo?». Pareció
referirse a Cristina de Kirchner.
«Tenemos que negociar como quien está en una palangana, moviéndose para un lado y para el otro», se quejó ante los exportadores.
«¿Estamos hipotecando principios de soberanía o estamos peleando por el trabajo de los uruguayos?», continuó Mujica, «No tenemos otra receta» más que negociar.
E insistió: «Yo tengo la obligación como Gobierno de pensar en el trabajo de los uruguayos y tragarme las culebras y los sapos que me tenga que tragar».
Los problemas comenzaron cuando el Tribunal de Cuentas de Uruguay hizo notar que los retrasos que aparecieron en las licitaciones en torno a la obra terminaron por beneficiar a Riovía, la empresa holandesa que estuvo involucrada en supuestos intentos de soborno.
Tras conocer ese informe, la Cancillería argentina paralizó por completo el proceso para profundizar el dragado del canal hasta tanto el Gobierno uruguayo «se sienta totalmente satisfecho de haber aclarado sus dudas sobre la regularidad de los procedimientos».
En respuesta, la Cancillería uruguaya rechazó la «decisión unilateral» de la Argentina, instó a «continuar las negociaciones inmediatamente» y dio a entender que el Tribunal de Cuentas no detectó irregularidades en la licitación, al advertir que «la extensión del contrato fue estrictamente ajustada a Derecho», de acuerdo con la información que el Gobierno de Montevideo dio a medios uruguayos.
En medio de la polémica también se conoció un estudio de la Sindicatura General de la Nación que analizó que no existieron irregularidades en el proceso y que el precio acordado por la licitación fue «razonable».
El cuadro se completa con la protesta que se conoció en el comunicado que emitió la Cancillería argentina: «Contradice lo expresado por el canciller Luis Almagro el 12 de junio en la Honorable Cámara de Senadores del Uruguay, cuando afirmó Quiero decir que, tal como ha señalado el señor embajador Bustillo, no hay en ellas nada para denunciar ni que involucre actuación delictiva -ni siquiera en grado de tentativa- por parte de los funcionarios argentinos».


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