17 de diciembre 2010 - 00:00

Murió ayer Blake Edwards, cineasta fecundo y múltiple

Edwards recibiendo el Oscar honorífico en 2004. «Muñequita de lujo», la saga de «La pantera rosa», «La fiesta inolvidable» y «Victor Victoria» fueron algunos de sus grandes títulos.
Edwards recibiendo el Oscar honorífico en 2004. «Muñequita de lujo», la saga de «La pantera rosa», «La fiesta inolvidable» y «Victor Victoria» fueron algunos de sus grandes títulos.
Los Ángeles - «La pantera rosa» lo persiguió por siempre, al punto de con más de 80 años, Blake Edwards escribió el guión para «La pantera rosa 2». La última aventura del inspector Clouseau llegó a los cines el año pasado. El maestro de la comedia norteamericana murió ayer a los 88 años en un hospital de Santa Monica, California, como consecuencia de una neumonía. Su esposa, Julie Andrews, estaba a su lado.

Uno de sus más grandes éxitos de taquilla fue la estupenda comedia romántica «Muñequita de lujo» («Breakfast at Tiffanys», 1960), con Audrey Hepburn sobre libro de Truman Capote, que marcó además el inicio de su unión creativa con el músico Henry Mancini, autor del tema central del film «Moon River». En 1963 inició la saga de «La Pantera Rosa» (1963), con Peter Sellers en el papel del inspector Clouseau, que llegaría a convertirse, con sus secuelas, en un filón de oro en Hollywood (el tema musical de Mancini para la Pantera, con su propia animación, también fue otro clásico), y en esa misma década realizó «La fiesta inolvidable» («The Party»), también con Sellers. En los 80, cuando su estrella parecía haber declinado definitivamente, rodó «Victor/Victoria», con Julie Andrews en el papel doble de hombre y mujer, que fue otro gran éxisto.

Pese a su pulso único para la comedia, Edwards incursionó también en otros géneros (ver recuadro). En el drama, su título más importante fue «Días de vino y rosas», con Jack Lemmon, un cruel retrato del alcoholismo.

A Edwards la carrera en Hollywood le vino desde la cuna. Con un director de cine mudo como abuelo y un director de producción como padrastro, de niño pasó mucho tiempo en los estudios cinematográficos. En los años treinta, acudió a la escuela secundaria en Beverly Hills, y tras prestar servicio militar en la guardia costera, a partir de 1942 probó suerte como actor. Además, comenzó a escribir para radio, televisión y cine.

Su primer gran éxito como director fue «Operation Petticoat» (1959) y poco después el clásico de la comedia «Muñequita de lujo». Pero fue la comedia policial en torno a un legendario diamante la que convirtió a Edwards en un astro internacional a mediados de los 60. En «La pantera rosa» y sus múltiples secuelas, Peter Sellers encarnó cinco veces -hasta su muerte en 1980- al atolondrado inspector Clouseau.

En los años 70, el éxito de Edwards acabó repentinamente. Tras varios fracasos, entre ellos «Darling Lili» (1970), con su flamante esposa Julie Andrews como protagonista, el director cayó en desgracia en Hollywood. Decepcionado, se retiró por algunos años a Inglaterra y Suiza, antes de lograr un regreso exitoso con la continuación de «La pantera rosa». Con la sátira erótica «10-La mujer perfecta», Edwards convirtió en estrella de la noche a la mañana a la hasta entonces desconocida Bo Derek. Ellen Barkin, en tanto, brilló en «Switch» (1991), película sobre un hombre que regresa tras la muerte al mundo en el cuerpo de una mujer.

Desde hace casi 40 años, Edwards estaba casado en segundas nupcias con Andrews. La pareja adoptó dos niñas huérfanas de Vietnam y crió en total a cinco niños. En siete películas puso a su esposa ante las cámaras. En 2007, Andrews dio una muestra del humor lacónico de su esposo. El comentario que Edwards le hizo después de una escena de amor fue: «Estuvo bien, darling, pero yo sé que lo puedes hacer mejor».

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