El actor, dramaturgo y director Héctor Malamud murió en forma súbita ayer por la tarde. El intérprete, de 65 años, se encontraba ensayando «Nina» de José Ramón Fernández (Premio Lope de Vega 2003) bajo las órdenes de Jorge Eines, cuya fecha de estreno estaba prevista para el próximo 9 de enero en la Ciudad Cultural Konex. «Anteayer lo vi en el ensayo y estaba muy bien» dijo consternada su productora. Malamud contaba con una amplia participación en cine («Roma», «India Pravile», «Samy y yo», «Caballos salvajes») y en teatro («El manjar», «Rita la salvaje», «Se busca un payaso», «Una visita inoportuna»), pero su punto fuerte era la técnica de clown que había estudiado en París. Fue allí donde estrenó también su celebrado espectáculo «Tango-clips», que luego trajo a Buenos Aires. Le gustaba definirse como un artista lúdico y relacionar su trabajo con lo desprolijo y lo espontáneo. «Ser actor es irreversible, es una enfermedad terminal» declaró en una entrevista de 2002.
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