Alicia Aller murió ayer en Buenos Aires. Durante 30 años fue referente del mejor teatro, aunque nunca alcanzó la popularidad que habría merecido.
La actriz Alicia Aller, de extensa trayectoria en el teatro y la TV, murió ayer a los 68 años, víctima de cáncer. Nacida el 11 de noviembre de 1940, Aller egresó del Conservatorio de Arte Dramático y comenzó a destacarse a principios de los 70 cuando intervino en el gran éxito de 1974 «La lección de anatomía», de Carlos Mathus, para más tarde alcanzar el coprotagónico en «Arlequino, servidor de dos patrones», de Carlo Goldoni en el desaparecido teatro Odeón, junto con Ulises Dumont, también recientemente fallecido. Fuera del país participó en el Seminario Internacional Actor's Studio y el de dirección del italiano Giorgio Strehler, y en Buenos Aires fue discípula de Agustín Alezzo y Augusto Fernandes.
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En más de 30 años de trayectoria se la vio en «Vidas privadas», «La loca de Chaillot», «Caído del cielo» y «Las lágrimas amargas de Petra von Kant», por la que recibió el premio Moliére. Hasta hace unos meses actuó en «Acaloradas», una comedia sobre mujeres de distintas edades, junto con Jessica Gómez, Silvia Peyrou y Erika Wallner.
El cine no le dio demasiadas oportunidades, aunque apareció en «Los chantas» (1975), de José Martínez Suárez, y con más amplitud en «Otra historia de amor» (1986), de Américo Ortiz de Zárate, y «Ultimas imágenes del naufragio» (1989), de Eliseo Subiela. También la convocó Santiago Carlos Oves para el policial «Revancha de un amigo». Desde finales de los 70 intervino en las tiras «Novia de vacaciones» y «Profesión, ama de casa», aún en la plenitud de su atractivo físico, y también en «Nosotros y los miedos», «La banda del Golden Rocket», «Ciclo de Teatro Universal», «Alta Comedia», «Polidradon»,»La niñera», «Amor mío», y «Chiquititas», entre otros. Su última participación en la pantalla chica fue hace seis años, cuando trabajó en «Máximo corazón».
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