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Nace miércoles CGT moldeada por Gobierno; posible triunvirato
Antonio Caló
Hasta ayer, el esquema más viable parecía ser el de la jefatura tripartita, con Caló, Héctor Daer (Sanidad) y Andrés Rodríguez (estatales, UPCN). Se trata de la conducción mejor vista por el Gobierno, que hace más de dos meses le dio la espalda al metalúrgico luego de haberlo alentado. En cualquier caso la visión gubernamental se habrá impuesto: ya sea mediante el triunvirato o incluso con el ascenso solitario de Caló, que de todos modos llegará en condición de debilidad a esa instancia.
Hoy mantendrán un encuentro los exaliados de Hugo Moyano, agrupados en el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) y capitaneados por el taxista Omar Viviani. A las 18, en la sede de la Unión Ferroviaria, los dirigentes buscarán coordinar una última estrategia para presionar por la jefatura en soledad de Caló, aunque ni siquiera está garantizada la presencia del metalúrgico en la reunión. En las negociaciones con los otros sectores, y frente a un posible triunvirato, Viviani había reclamado ser incorporado como cuarto integrante de una jefatura colegiada.
La exigencia de mínima del sector será mantener los cargos que ostentaba hasta el año pasado en el Consejo Directivo. Es decir, secretarías garantizadas para Viviani, Roberto Fernández (colectiveros, UTA), Norberto Di Próspero (personal legislativo), Horacio Ghilini (docentes privados, SADOP), Jorge Lobais (Asociación Obrera Textil) y Omar Maturano (maquinistas, La Fraternidad), entre otros. Y elevar el nivel de representatividad del MASA con el argumento de ser el segmento con mayor número de gremios, frente a los «gordos» de los grandes sindicatos de servicios y los «independientes» asociados con el Gobierno.
En la escalada de planteos del MASA también tuvo mucho que ver el Ejecutivo. Desde el Gobierno alentaron a Viviani para rodear a Caló -que no goza de la confianza de Cristina de Kirchner- y al mismo tiempo condicionar a los «gordos» y los «independientes». Con ese guiño el taxista negoció con el «independiente» Andrés Rodríguez que, en una eventual conducción colegiada, el propio Viviani entraría como cuarto miembro. Los «gordos» vetaron la semana pasada su participación.
La semana pasada los tres sectores paralizaron las negociaciones, al menos en la superficie. Tras la reunión de hoy del MASA se prevé que mañana habrá un encuentro intersectorial para intentar algún tipo de consenso previo al congreso del miércoles, en el que deberá elegirse la jefatura.
En caso de prosperar el triunvirato, antes de la votación debería reunirse un congreso extraordinario que modificase el estatuto de la CGT para habilitar la jefatura compartida. En ese camino resolvieron mantenerse los «gordos» Armando Cavalieri (Comercio), Carlos West Ocampo (Sanidad) y Oscar Lescano (Luz y Fuerza). También los «independientes» Rodríguez, Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) parecían más convencidos de acompañar esta modalidad y frenar el copamiento de Viviani de las estructuras internas de la próxima CGT.
A pesar de haber contado con un sindicalismo dócil y más preocupado por sus internas en los últimos meses, ayer el Gobierno salió a lamentar la actual división de la CGT. El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, dijo seguir «con mucha preocupación» la división entre la futura central oficialista y la que hoy encabeza Hugo Moyano, y culpó al camionero por la «confrontación que afectó el proceso dirigencial».
«Lo que va pasar esta semana es un ícono más en la medida que sea convocante, que pueda llegar a ser una CGT mayoritaria, porque como se llega al proceso es de alguna manera lamentable», afirmó el funcionario.

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