"Los países árabes entran en un período de turbulencias y de cambios que, probablemente, debería haber más violencia interior, polarización y competencia regional", consideró Emile Hokayem, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de París.
En Egipto, casi mil personas, en su mayoría manifestantes que apoyaban al derrocado presidente Mohamed Mursi murieron en una semana. La crisis ya eliminó casi todas las conquistas del levantamiento contra Hosni Mubarak en 2011, especialmente "el multipartidismo, con la entrada de los islamistas en política y las primeras elecciones democráticas", señaló Sophie Pommier, profesora del parisino Instituto de Estudios Políticos. "Egipto va hacia el fracaso. Los actores son incapaces de compromiso político", agregó.
El jefe del Ejército, el general Abdel Fatah al Sisi, insistió en que su país no cederá ante los "terroristas" y el guía supremo de la Hermandad Musulmana, Mohamed Badía, fue detenido. "Si se disuelve la cofradía islamista, se cruza la línea roja", asegura Pommier. "La gran cuestión es saber si la comunidad internacional repetirá también sus errores por miedo al islamismo o dará un golpe sobre la mesa indicando a los militares que nadie más es víctima de este tipo de estrategia", analizó.
Para Hokayem, los levantamientos en el mundo árabe "mostraron la inmadurez política de las principales facciones políticas".
Más crítica es la situación en Siria, país en el que según la ONU la violencia dejó más de 100.000 muertos desde marzo de 2011 a los que se debe sumar los 1.300 que fallecieron ayer por un ataque con gas nervioso.
"Nadie puede ganar en Siria. Bashar al Asad puede sobrevivir a mediano plazo y esperar que sus enemigos se debiliten" ante la incapacidad para ganar la guerra, subrayó Hoyakem, que acaba de publicar un libro sobre el levantamiento sirio. "Un desmembramiento formal de Siria es poco probable", pero va tomando forma "una partición lenta de facto del país en varias pequeñas entidades", indicó.
Para Nadim Shehadi, experto de Chatham House (Real Instituto de Asuntos Internacionales, basado en Londres), todavía habrá más violencia en Siria y en Egipto en la medida en que los "antiguos regímenes saben manipularla".
Libia también tiene dificultades para recuperar la estabilidad, ya que el antiguo régimen de Muamar el Gadafi "destruyó todas las instituciones del país", según Shehadi.
Mientras que en Túnez se vive un bloqueo político porque ni la oposición ni los islamistas en el poder ceden en sus reivindicaciones a pesar de las negociaciones directas e indirectas.
Sólo Yemen, el único país en el mundo árabe donde el levantamiento desembocó en una solución negociada, avanza a duras penas en el proceso de reconciliación política supervisado por la ONU. Sin embargo, el diálogo nacional, que finalizará en septiembre está bloqueado por la espinosa cuestión sudista y todavía no está garantizado que las elecciones generales se puedan celebrar en febrero de 2014, como estaba previsto.
"Se necesitarán años, si no décadas, para que la cultura política del mundo árabe reconozca que los mecanismos de la democracia solos no bastan y que es necesario que adopte los valores de tolerancia y de inclusión", estimó Hokayem.
| Agencia AFP |


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