- ámbito
- Edición Impresa
Negocio político que desacredita la "Lava Jato"
Jair Bolsonaro, presidente electo de Brasil.
Es esperable que los condenados por la operación anticorrupción de Curitiba digan ahora que la misma fue, desde el comienzo, una forma de sacar de la cancha electoral al Partido de los Trabajadores, más allá de las enormes culpas que, de hecho, le caben a este. Esta alianza huele mal.
Moro siempre jugó a la política. La hoja de ruta de la "Lava Jato", plasmada en un "paper" de 2004, sigue los lineamientos de la operación italiana "Mani Pulite" y está llena de alusiones a la filtración de noticias a "medios aliados", a la espectacularidad de los operativos necesaria para acentuar el descrédito de la clase política y al uso de la figura del arrepentido y la prisión preventiva como herramientas judiciales de emergencia.
Cabe recordar lo que hizo en 2016, cuando Dilma Rousseff se acercaba al juicio político y pretendía nombrar a Lula en su gabinete para, supuestamente, darle fueros. Moro, entonces, divulgó una serie de escuchas entre ambos que decían bastante poco pero que, además de haber sido tomadas fuera del plazo para el que había sido autorizado, tendieron a enrarecer el clima político.
Moro fue reprendido por sus superiores por esa conducta, pero no escarmentó y menos de una semana antes de la primera vuelta del 7 de octubre sacó a la luz la delación premiada de uno de los hombres fuertes de los gobiernos de Lula, Antonio Palocci.
El juez, que está a punto de saltar a la política, acepta ahora convertirse en el garante de la transparencia y del apego de Bolsonaro a la Constitución. ¿Pero qué dirá, como ministro de Justicia, del proyecto de ley que apura el futuro oficialismo para prohibir cualquier investigación de los homicidios que cometan miembros de las fuerzas de seguridad, en base a una interpretación curiosa de la presunción de inocencia? ¿Alcanzará su alineameinto para justificar las reivindicaciones presidenciales de la tortura y la dictadura? ¿Qué pensará, en tanto, del hecho de que quien será su superior, el jefe de gabinete Onyx Lorenzoni, haya admitido en mayo del año pasado que recibió 100.000 reales en negro para la campaña de 2014 de parte del gigante cárnico JBS?
Los caminos de la República son insondables.


Dejá tu comentario