Cristina mandó a Rodríguez Saá a tender puentes con el peronismo “racional” de Massa y Randazzo. Piden levantarle el veto a la exmandataria para enfrentar a Macri en 2019.
Peronistas. Alberto Rodríguez Saá y Cristina en 2009. El gobernador de San Luis se acercó al kirchnerismo después de la legislativa 2017 cuando Cambiemos estuvo cerca de ganar en su provincia. Ahora imagina fórmula.
Cristina de Kirchner comenzó a tantear el escenario para activar su candidatura presidencial en 2019 y mandó a aliados del peronismo a emitir gestos de unidad. La ex presidente movió a Felipe Solá, ex kirchnerista, ex massista y ahora nuevamente afín a Cristina, junto a Alberto Rodríguez Saá para insinuar un principio de unidad del peronismo.
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El gobernador de San Luis, quien se anota como compañero de fórmula presidencial de Cristina, exhortó a que el denominado "peronismo racional"este incluido en el frente justicialista que competirá en 2019 junto con el kirchnerismo, a la vez que subrayó que "el límite se llama Mauricio Macri". De cara a los comicios presidenciales, el dirigente opositor se quejó de sus pares que plantean objeciones a la hora de hablar sobre un eventual espacio con la expresidenta Cristina Kirchner: "¿Cómo vamos a decir que el límite es un muchacho o una mujer de la interna peronista? El límite se llama Mauricio Macri, el Macri-radicalismo que está gobernando".
"El peronismo racional tiene que estar, lo tenemos que invitar. Tenemos que abrirles las puertas. Y si ellos tienen una puerta para abrirnos, tenemos que entrar y abrazarnos. Tenemos que ir todos juntos, somos todos peronistas", sostuvo el puntano. En diálogo con una radio, Rodríguez Saá se quejó de que algunos dirigentes del PJ hayan dicho que el presidente Mauricio Macri "tenía la vaca atada, todo resuelto, que tenía la reelección, que había que pensar en 2023". "Hay 2019 y tenemos que encontrar un peronismo unido, con reglas de juego. Volver a las banderas clásicas del peronismo e ir a una interna: el que tiene más votos es el candidato de todos. Nos aseguramos ganar la elección con nuestras banderas", señaló.
Asimismo, el gobernador de San Luis reclamó que el frente que se arme para 2019 no imponga un piso electoral para la integración de las distintas listas internas, puntualmente en lo que hace a la nómina de candidatos a diputados nacionales.
"Sobre todo en la provincia de Buenos Aires, todas las listas tienen que estar en igualdad de condiciones, no tienen que tener un tope, porque sino pueden participar dos o tres" de cada línea interna, planteó.
Sintomático
El caso de Solá también es sintomático de los reacomodamientos en el pan peronismo. Fue primer candidato a diputado nacional en la lista que encabezó Sergio Massa para senador nacional. El proyecto fracasó teniendo en cuenta que el massismo quedó tercero en la legislativa del año pasado y que la boleta Massa-Solá perdió incluso en Tigre. Ahora el exgobernador de Buenos Aires desconfía del ex jefe de gabinete de Cristina y encabeza un éxodo del Frente Renovador junto a otros dirigentes del massismo efímero como Facundo Moyano y Daniel Arroyo. Justamente le reprochan al tigrense ser un obstáculo a la unidad del peronsimo de cara a 2019.
Vínculos
Los vínculos de Solá no se reducen al peronismo sino que cosecha apoyos en sectores de centroizquierda y de los movimientos sociales que lo empiezan a tener en cuenta como posible candidato. Es el caso de Libres del Sur y el Movimiento Evita, que integran el flamante espacio electoral de centroizquierda "En Marcha".
En la movilización a la Avenida 9 de Julio por el Día de la Independencia, Solá estuvo precisamente al frente de la columna de "En Marcha", codo a codo con dirigentes de ese espacio como Leonardo Grosso (Movimiento Evita) y Humberto Tumini (Libres del Sur).
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