7 de mayo 2015 - 00:00

Netanyahu apostó a una alianza dura

Benjamín Netanyahu
Benjamín Netanyahu
Jerusalén - El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el líder del partido nacional religioso Hogar Judío, Naftalí Bennet, alcanzaron ayer un acuerdo de coalición, hora y media antes de que concluyera el plazo para la formación de un nuevo Gobierno en Israel.

"Se terminó la negociación, se terminaron las campañas", escribió Bennet, ministro de Economía del Gobierno saliente y jefe del movimiento político de los colonos, en su cuenta en Facebook ayer.

El acuerdo de coalición entre ambos establece que la cartera de Justicia, una de las más codiciadas en Israel, vaya a parar a manos de la formación nacionalista, a pesar de las reticencias mostradas por Netanyahu y los dirigentes de su partido, Likud, a lo largo de toda la jornada.

El pacto fue alcanzado en intensas negociaciones desde que hace dos días el ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, presidente de la formación nacionalista Israel Beitenu, anunciara que no se sumaba al nuevo ejecutivo de Netanyahu, dejándolo a ocho escaños de la mayoría en la Knesset (Parlamento).

Bennet no dudó en aprovechar la oportunidad y elevó el precio político de su apoyo por encima de lo que el Likud estaba dispuesto a pagar en un principio.

Finalmente, el primer ministro israelí, acorralado por el plazo que hubiera obligado al presidente Reuven Rivlin a encargar la formación del Gobierno a otro dirigente, posiblemente el laborista Isaac Herzog, tuvo que ceder a las demandas de Hogar Judío que a pesar de haber bajado en los resultados electorales (8 parlamentarios) dispondrá de un total de tres ministerios: Educación, Justicia y Agricultura.

Con Hogar judío, el ultraortodoxo Unión de la Torá y el Judaísmo (6 parlamentarios) y los partidos Shas (7 parlamentarios) y Kulanu (10 parlamentarios), una facción centrista, el Likud (30 parlamentarios) controlará 61 de los 120 escaños del Parlamento. La mayoría mínima hará a Netanyahu vulnerable a demandas políticas de la mayoría incluso de sus socios menores de la coalición, continuando una larga tradición de la política inestable, aseguraron ayer observadores políticos que daban por descontado que Bennet impulsará la expansión de los asentamientos judíos en territorio ocupado, una política que podría profundizar la brecha de Israel sobre el tema con su principal aliado, Estados Unidos, y con la Unión Europea.

Las horas previas al acuerdo habían dado lugar a una guerra de nervios entre Netanyahu y Bennett, dos hombres que mantienen malas relaciones personales. La prensa recalcó que el líder de Hogar Judío había puesto su celular en modo avión para que no se lo pudiera localizar durante varias horas el martes. Por su parte, parlamentarios del Likud anticiparon ayer, de acuerdo con el diario israelí Haaretz, que le "harían pagar la extorsión" al ministro de Economía saliente.

Agencias EFE, Reuters y AFP,


y Ámbito Financiero

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