En una esperada aparición en TV, tras todo un día de llamativo silencio, el jefe de Gobierno aseguró que la campaña militar en Gaza logró "matar a casi mil enemigos terroristas" y que "Hamás sufrió el golpe más duro desde su fundación, tanto en términos militares como políticos".
Agregó, en respuesta a los críticos que intentan acorralarlo, que no aceptó "ninguna de las demandas" del grupo terrorista.
Hamás, por su parte, reclamó la victoria debido al alivio del bloqueo a la Franja de Gaza y a que en un mes se discutirán otra vez en El Cairo sus exigencias de máxima, como la construcción de un puerto y un aeropuerto.
Netanyahu añadió que su Gobierno "no tolerará ningún lanzamiento de cohetes y que, si éstos se producen, "responderemos aún más duramente que en el pasado".
Pese a que no se produjeron enfrentamientos desde el anuncio del acuerdo, el mandatario agregó en la conferencia de prensa posterior a su discurso que "todavía es demasiado pronto para determinar si se ha logrado realmente un período sostenido de calma".
Sus dichos responden al debilitamiento de su imagen a lo largo del conflicto armado de 51 días, que se inició con niveles de respaldo popular récord pero que terminó el martes en medio de generalizadas quejas por lo que muchos consideran son excesivas concesiones a Hamás sin garantías definitivas de seguridad para la población israelí sometida periódicamente a la caída de cohetes de los extremistas.
Tanto es así que el premier conservador aprobó a título personal el entendimiento logrado por mediación de Egipto, sin siquiera informar de sus detalles al Gabinete de Seguridad ni someterlo a votación.
Al menos la mitad de sus ministros se oponían a la medida, entre quienes se destacaron los "halcones", el canciller Avigdor Lieberman, y el titular de Economía, Naftalí Bennett.
Justamente Lieberman, quien hace unos días anunció que abandonaría su alianza electoral con Netanyahu, puso ayer en blanco sobre negro su oposición al escribir en su cuenta de Facebook que mientras Hamás controle Gaza "no habrá seguridad para los ciudadanos de Israel". "Prohibido confiar en esos asesinos. Hamás no puede ser socio de ningún acuerdo", advirtió.
Según analistas, defecciones de la ultraderecha podrían provocar la caída del Gobierno y forzar a Netanyahu a someterse a las urnas en un momento en que su popularidad muestra una fuerte merma.
El diario de izquierda Haaretz dijo ayer que la popularidad y credibilidad del premier se vio afectada por la ofensiva militar sobre Gaza, que según analistas concluyó sin lograrse los objetivos anunciados.
Una encuesta difundida horas antes de conocerse el acuerdo de cese del fuego señaló que el apoyo a Netanyahu cayó al 38% en el tramo final de la Operación Margen Protector.
Según el sondeo, difundido por el Canal 2 de televisión, el respaldo al jefe de Gobierno cayó desde el 82% registrado en el inicio de las operaciones en Gaza, el 8 de julio.
| Agencias EFE, AFP, DPA, ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero |


Dejá tu comentario