En una reunión especial del Gobierno, Netanyahu desoyó la reciente petición de la ONU de que ponga fin a los ataques y aseguró que éstos proseguirán "hasta que Israel logre sus objetivos de seguridad, lo cual puede llevar tiempo". "Estamos preparados para la posibilidad de que la campaña (bélica) continúe una vez que se inicie el año escolar", previsto para la primera quincena de septiembre, agregó.
"Hamás continuará pagando caro sus crímenes", dijo el premier con referencia a la primera muerte en este conflicto de un niño israelí-argentino, Daniel Tregerman, de cuatro años, alcanzado el viernes por un cohete en el kibutz Nahal Oz, al sur del país. Ayer, cientos de personas, encabezadas por el presidente israelí, Reuven Rivlin, asistieron a su funeral.
"Llamo a todos los habitantes de Gaza a abandonar inmediatamente los lugares donde Hamás lleva a cabo sus actividades terroristas contra nosotros, porque son blancos para nosotros", dijo Netanyahu.
Los soldados israelíes aumentaron su ofensiva durante el fin de semana, al apuntar por primera vez contra edificaciones de varios pisos.
Una casa de cinco plantas en Gaza se derrumbó ayer tras los intensos ataques, mientras que en Rafah fue atacado un edificio de siete plantas donde se encuentran las oficinas del Ministerio del Interior de Hamás. El sábado, el Ejército lanzó dos bombas contra un edificio de 13 plantas destruyéndolo por completo. Mientras tanto, Israel mató con un ataque selectivo a Mohamed al Ghul, quien presuntamente ocupaba un importante puesto en la arquitectura financiera del grupo palestino islamista.
Ashraf al Qedra, portavoz del Ministerio de Salud en Gaza, dijo que 15 palestinos murieron ayer y más de 30 resultaron heridos, agregando que la cifra de víctimas fatales desde el 8 de julio se incrementó a 2.113.
| Agencias AFP, DPA y EFE |

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