Netanyahu y la oposición se atribuyeron el triunfo y peleaban voto a voto

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El premier busca retener el poder tras 13 años. Bocas de urna le atribuían la chance de formar una coalición más de derecha que la actual, pero sin garantías. Su rival Gantz también se dijo vencedor.

Jerusalén - Benjamín Netanyahu y su principal rival, el general Benny Gantz, disputaban anoche voto a voto el escrutinio de las elecciones en Israel, con el primer ministro con un panorama al parecer más favorable para formar una mayoría en el Parlamento (Knéset) pero sin garantías de continuar en el poder.

A la espera del escrutinio definitivo, que se conocerá hoy, el diario Haaretz analizaba al cierre de esta edición que “es claro que ninguno de ambos líderes logrará conformar con facilidad una mayoría suficiente para una coalición de Gobierno, aunque los números favorecen a la derecha” que rodea a Netanyahu.

“Los israelíes votaron para mantener el statu quo. Dijeron ‘no’ a la paz y ‘sí’ a la ocupación”, dijo el dirigente palestino Saeb Erekat.

Un hecho que perjudica, con todo al premier, es la dificultad de algunos partidos de derecha aliados de acceder al Parlamento, debido a que su agrupación el Likud, logró mantenerse a flote a sus expensas, con propuestas muy extremas, como la de anexar las colonias israelíes en Cisjordania, algo que daría por tierra definitivamente con la posibilidad de un Estado palestino viable.

Además, la votación del Likud (“bloque”) decepcionó con respecto a sus antecedentes.

El líder de la principal alianza opositora, la lista Azul y Blanca, el ex comandante del Estado Mayor Benny Gantz, se declaró vencedor y dijo que su rival fue un claro derrotado porque quedó “lejos de las 40 bancas que había prometido”.

Con diferencia de pocos minutos, el actual premier también se atribuyó “una clara victoria”.

“El bloque de derecha liderado por el Likud obtuvo una clara victoria. Agradezco a los ciudadanos de Israel por confiar en mí. Comenzaré a formar un Gobierno de derecha con nuestros socios naturales esta misma noche”, escribió en Twitter.

Todas las especulaciones sobre bancadas y alianzas eran tomdas anoche con sumo cuidado por los analistas, ya que en elecciones anteriores, como en 2015, los sondeos a boca de urna terminaron desmentidos por los resultados oficiales.

De los tres sondeos que realizó y publicó la televisión local, dos de ellos le dan al premier y a sus aliados ultranacionalistas y ortodoxos una mayoría absoluta en la Knéset de entre 64 y 67 bancas, por encima de los 61 diputados que necesita para formar Gobierno. Según esos dos boca de urna, Netanyahu empató con Gantz o perdió la primera minoría por apenas una banca.

Gantz, en cambio, se basó en la tercera encuesta de boca de urna que le dio una ventaja clara de 37 bancas contra 33 de Netanyahu y dejó al premier a un diputado de obtener la mayoría parlamentaria necesaria para continuar en el poder.

Lo cierto es que las diferencias entre los boca de urna y los festejos simultáneos de Netanyahu y Gantz crearon un clima de incertidumbre que recién se disipará hoy o en los próximos días, cuando los resultados finales oficiales definan estas reñidas elecciones.

Desde que el premier decidió adelantar los comicios generales a finales del año pasado para conseguir una base aliada más amplia en la Knéset, estas elecciones se convirtieron en una suerte de referendo sobre su continuidad o no en el poder.

En el medio de la campaña, tres ex comandantes del Ejército, liderados por Gantz, y el experiodista y exministro Yair Lapid sorprendieron al forjar una coalición que podría amenazar la década en el poder de Netanyahu, quien contestó aliándose con partidos de extrema derecha que hasta ahora habían quedado fuera de sus gabinetes.

La tensión escaló a lo largo de toda la campaña y la jornada de ayer no fue la excepción.

El premier, el protagonista excluyente de la vida política del país durante la última década, votó temprano y luego se fue a la ciudad mediterránea de Netanya, al norte de Tel Aviv, para pedirle a la gente que deje la playa y vote.

“Estoy en la playa y hay mucha gente. Pero si ustedes se quedan en la playa y no van a votar, entonces se levantarán mañana con un Gobierno de izquierda”, aseguró el premier frente a algunas personas en malla y varios periodistas.

Agencias AFP, ANSA y Télam

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