¿Las acciones están caras o baratas? "Tantum enim valet res, quantum absque fraude et iniuria communiter vendi potest, homini scienti eius conditionem: una cosa vale aquello en que, sin fraude ni injuria, puede ser normalmente vendida, previa condición de que quien la compre la conozca" (Juan de Matienzo, Commentaria in Librum Quintum Recollectionis Legum Hispaniae, 1580). Con esta conclusión, el primer economista del continente americano no sólo evidenció cuán adelantado estaba para su tiempo, sino que nos permite entrever el principal peligro que enfrenta la economía actual. En un extremo tenemos los neofascismos -en especial, los latinoamericanos- con su desembozada intervención sobre los mercados, corrompiendo a los intermediarios del dinero, alterando la estructura de los mercados a su favor para robar el dinero de los pueblos, garantizarse los votos y perpetuarse en el poder. En el otro extremo, las grandes democracias, que si bien están más controladas por una Justicia autónoma, leyes más justas y cierto respeto al republicanismo y los derechos humanos (¿qué otra cosa es el derecho de propiedad sino el origen y el primero de los derechos humanos?) no han podido soslayar cierta intervención populista de los mercados para reforzar su poder. Esto que podría parecer un comentario de tinte político no lo es; en la medida en que los gobiernos intervienen en los mercados distorsionando los precios, no sólo perjudican de manera directa a los ciudadanos, sino a las futuras generaciones que deberán pagar el costo del ajuste a una nueva situación de normalidad. Mientras tanto, hablar de burbujas, manías o sobrerreacciones tal vez sea una mera pérdida de tiempo entre sofistas. Ayer el Dow trepó un 0,61% y cerró en 14.662,01 puntos.
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