La fuga masiva ocurrió el viernes por la noche, cuando los milicianos fundamentalistas desprotegieron el campamento donde las tenían de rehenes, para atacar una base militar cerca de Damboa. Esa incursión fue violenta y causó 50 muertos, según el ejército nigeriano.
"Colegas de Damboa me confirmaron que 63 de las 68 niñas secuestradas fueron capaces de volver a casa", informó el jefe policial Abas Gava. "Las jóvenes tomaron esta valiente decisión mientras sus captores estaban ausentes, participando en un ataque", precisó.
Durante la noche del viernes pocos hombres quedaron para proteger el campamento y las niñas esperaron que los guardianes se hundieran en el sueño, para huir en silencio total, explicó el vocero policial. Algunas de ellas encontraron el camino de regreso a sus casas y otras llegaron a la frontera entre el estado de Borno y el de Adamawa, donde requirieron ayuda de la Policía en la ciudad de Gulak.
La agencia Sahara Reporters aseguró que son siete las mujeres que permanecen en poder de la milicia islámica extremista. Una de ellas habría tenido un bebe durante su cautiverio, según la agencia.
Las jóvenes habían sido secuestradas por los milicianos de Boko Haram a los pueblos de Kumabza, Dagu y Yaga, a mediados de junio. La zona es la misma donde a mediados de abril los milicianos de Boko Haram se apoderaron de más de 200 estudiantes con la amenaza de venderlas como esclavas después de haber sido obligadas a convertirse al Islam.
A principios de mayo, unas tres semanas después del secuestro masivo de las niñas pupilas en un colegio religioso católico, los yihadistas repartieron un video de las jóvenes y propusieron un intercambio de prisioneros con el Gobierno nigeriano. Sin embargo, el Gobierno rechazó la propuesta.
Boko Haram, que significa en lenguas locales "la educación no islámica es pecado", lucha por imponer un Estado islámico en Nigeria, país de mayoría musulmana en el norte y predominantemente cristiana en el sur. El grupo terrorista asesinó a 12.000 personas y dejó heridas a otras 8.000 en los últimos cinco años, según las autoridades nigerianas.
Desde que la Policía acabó en 2009 con el entonces líder de Boko Haram, Mohamed Yusuf, los radicales mantienen una sangrienta campaña que se intensificó en los últimos meses.
Con unos 170 millones de habitantes integrados en más de 200 grupos tribales, Nigeria, el país más poblado de África, sufre múltiples tensiones por sus profundas diferencias políticas, religiosas y territoriales.
| Agencias ANSA, EFE y Ámbito Financiero |

