No hubo confirmación oficial inmediata sobre la versión, pero el grupo islamista ya cuenta con antecedentes en este sentido: en abril del año pasado Boko Haram logró fama internacional con el secuestro de 300 jóvenes cristianas mientras cursaban estudios.
"Se llevaron 506 mujeres jóvenes y niños. Mataron a 50 de ellos antes de salir", afirmó un comerciante llamado Souleymane Ali. El testigo sostuvo que su esposa y tres de sus hijas estaban entre los secuestrados.
La semana pasada, las tropas de Níger y Chad encontraron los cadáveres de al menos 70 personas ejecutadas debajo de un puente en las inmediaciones de Damasak, donde las calles permanecen cubiertas de escombros y coches quemados.
Así como el Estado Islámico (EI), Boko Haram intenta crear un califato en el norte de Nigeria, un país multirreligioso y que hasta el año pasado contaba con una de las economías más prometedoras del continente. El aumento de la violencia obligó a correr de fecha las elecciones en sucesivas ocasiones, pero finalmente fueron fechadas para este sábado.
El nombre oficial del grupo es Jama'atu Ahlis Sunna Lidda'awati wal-Jihad, que en árabe significa "Gente comprometida con la propagación de las enseñanzas y la Yihad del Profeta", pero fue llamado Boko Haram por los residentes de la ciudad de Maiduguri, al noreste del país, donde el grupo tiene su base y ejerce mayor influencia. La organización insurgente fue fundada en el año 2002, y el nombre Boko Haram significa "Está prohibida la enseñanza occidental". Así, promueve una versión del islam que prohíbe a los musulmanes participar de actividades políticas o sociales asociadas a Occidente.
A pesar de los abundantes recursos humanos y naturales que posee el país, el desempleo en el norte sigue aumentando y la frustración está creando un terreno fértil para el reclutamiento de nuevos terroristas.
"Cuando tenés tantos jóvenes vagabundeando, sin educación, sin cualificación, desempleados, pobres y frustrados, es mucho más fácil que cometan delitos o se unan a diversos grupos armados, impulsados por ideologías religiosas, étnicas o incluso comunitarias", advierte el analista nigeriano del International Crisis Group Nnamdi Obasi. Otras veces, sin embargo, los residentes no tienen elección: o se unen a las filas de los insurgentes o son asesinados. La educación es otro de los sectores más castigados por Boko Haram que, sólo en Borno destruyó cerca de 900 escuelas y asesinó a 176 profesores en los últimos tres años, según datos del Gobierno local.
| Agencias ANSA, DPA y Reuters, |
y Ámbito Financiero


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