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Nisman acusó a Irán de montar red para atentados
Alberto Nisman, Mahmud Ahmadineyad, Mohsen Rabbani
Ese dictamen llega luego de una investigación de Nisman en la región, en los expedientes donde se investigaron atentados, acusaciones y sentencias en Estados Unidos y Europa, verificando la identidad en "los mecanismos de toma de decisión". En todos los casos, como se anuncia en el título, se coloca a Mohsen Rabbani, hoy prófugo, a la cabeza de las responsabilidades.
Uno de los ejemplos de la universalización de métodos terroristas por parte de Irán que cita Nisman se da en Nueva York: "Esta red de inteligencia terrorista ya produjo resultados devastadores en la República Argentina en 1994 y estuvo a punto de repetirlo en Estados Unidos en 2007, cuando la oportuna intervención de las fuerzas de seguridad frustró la voladura de los tanques de combustible del aeropuerto John F. Kennedy de la ciudad de Nueva York". Se aclara allí que varios de los terroristas implicados eran veteranos iraníes activos en la región, en especial el guyanés Abdul Kadir, discípulo de Rabbani.
Para la Argentina el dictamen tiene una doble lectura: no sólo ratifica la acusación contra Irán por la voladura de la AMIA, como lo hace expresamente, sino que deja en un limbo la situación del Memorando de Entendimiento que el país firmó con Teherán. La situación de ese acuerdo ya era confusa: el encargado de negocios de Irán en Buenos Aires, Ali Pakdaman, habló en medios confirmando que Mahmud Ahmadineyad había aprobado el memorando por una especie de DNU. El hecho ya mostraba las grietas en el asunto: mientras el Congreso argentino lo había ratificado en trámite exprés, como suele hacer sus trámites en esta era, Irán dejaba en claro que la interna impedía el trámite normal. Al día siguiente, para abundar en el conflicto, Héctor Timerman aclaró que no existía ninguna confirmación oficial sobre esa ratificación iraní y así continúa el estatus del tema hasta ahora.
El dictamen claramente complica cualquier posibilidad del viaje de Rodolfo Canicoba Corral y de Nisman a Teherán para tomar declaración a los implicados iraníes que tienen circular roja de Interpol, pero ayer el fiscal bajó el tono: "Puedo ir y voy a ir llegado el caso de que se apruebe", dijo sobre el memorando, quizá sabiendo que ese acuerdo se volvió biodegradable hace tiempo.
La lista de estaciones infiltradas denunciada por Nisman es inquietante: Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Colombia, Guyana, Trinidad y Tobago y Surinam. En todos esos países aparecen rastros de células terroristas siempre en alguna relación técnica o estratégica con Irán.
La importancia del tema la da la propia introducción del informe: "Por primera vez en la historia judicial de la Argentina y del mundo se han colectado y volcado en un expediente judicial evidencias probatorias que acreditan los distintos pasos llevados adelante por un régimen terrorista, la República Islámica de Irán, para filtrar, desde hace décadas, vastas zonas de Latinoamérica".
De ahí que el fiscal enviara copias de su dictamen a cada uno de esos países para que se actúe en consecuencia y notificó a Interpol para que extreme medidas para lograr la detención de todos los implicados. En esa lista están aún el ministro iraní de Defensa, Ahmad Vahidi; el exministro de Información Alí Fallahijan; el exasesor gubernamental Mohsen Rezai; el exagregado de la Embajada de Irán en Buenos Aires Rabbani y el exfuncionario diplomático Ahmad Reza Ashgari. En 2006 se sumó a la lista al exviceministro de Exteriores para Asuntos Africanos de Irán Hadi Soleimanpour; al expresidente iraní Alí Akbar Rafsanjani y al exministro de Exteriores Alí Akbar Velayati, aunque los tres sin circular roja.
La modalidad denunciada por Nisman no se limita a Sudamérica. El fiscal le asigna a Kazem Darabi en Alemania un papel similar al del Sheik Rabbani en la Argentina. De ahí levanta el tema del asesinato de cuatro disidentes iraníes en Berlín (conocido como "caso Mykonos").
El relato llega también a Francia, donde se reportan casos desde 1980 hasta la fecha, al punto de reproducir que el Departamento Medio Oriente de la Direction de Surveillance du Territoire del Ministerio del Interior reconoció en 1997 la detección de elementos de inteligencia iraní operando en el Centro Islámico de París.

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