8 de noviembre 2010 - 00:00

No cede pobreza de campesinos

Santiago de Chile - El sector agrícola de América Latina y del Caribe mostró en la primera mitad de esta década un dinámico ritmo de crecimiento, pero ello no sirvió para reducir la pobreza rural en la región, aseguró un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) difundido ayer en Santiago de Chile.

«Los niveles de pobreza e indigencia en las áreas rurales de la región se han mantenido elevados, disminuyeron sólo del 60% al 52%, pese al crecimiento agroexportador y al auge de la agricultura», precisó el estudio, elaborado por la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, con la colaboración de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Insertas en la investigación «Boom Agrícola y Persistencia de la Pobreza Rural», las cifras muestran evidencia de que ello ocurrió debido a que el crecimiento de la agricultura se ha concentrado en algunos pocos productos, se ha restringido a algunas regiones y se ha aglutinado en un número reducido de grandes empresas.

Por otra parte, persiste en el sector agropecuario de la región un déficit en la creación de empleo decente, por lo que predominan los trabajos informales, con bajas remuneraciones, sin acceso a la protección social y sin respeto pleno de los derechos laborales, subrayó el texto.

La FAO y la CEPAL consideran el documento «pionero», al vincular el empleo rural con la pobreza. Ello, sobre la base de la baja preocupación por el empleo rural que se observa tanto en medios académicos como políticos de la región, explicó el documento.

La hipótesis central del estudio, confirmada en esta investigación, es que las características del mercado del trabajo en las áreas rurales explican en parte las condiciones de pobreza de la población que vive y se emplea allí. Dichas características se relacionan, por una parte, con debilidades en el diseño y la aplicación de las instituciones del mercado del trabajo, tales como el salario mínimo, la protección social, la sindicalización y las formas de contratación de la mano de obra, entre otras.

Por otra parte, una serie de problemas contribuyen a reproducir la pobreza de los trabajadores rurales, como el trabajo infantil y la discriminación de las mujeres. También influyen procesos como las migraciones internas e internacionales y los mecanismos de certificación laboral de productos.

El estudio, que también analiza el número de indigentes rurales en la región, indica que su distribución por área geográfica es bastante dispar, ya que los que viven en las áreas rurales son 34 millones, es decir, la mitad de todos los indigentes, mientras sólo el 22% de la población total vive en el sector rural.

Solamente en Brasil, Chile y República Dominicana los porcentajes de indigentes urbanos son mayores que en las zonas rurales. En el resto de los países, la indigencia es básicamente rural.

Por otra parte, la incidencia de la pobreza total es también mayor en las zonas rurales, ya que es del 37%, en tanto que en las zonas urbanas es del 13%, detalló el informe.

Variaciones

Naturalmente, las variaciones entre los países son grandes y los porcentajes de pobreza rural varían entre un 12% (Chile) y un 79% (Honduras); y la indigencia, entre un 4% y un 62% para los mismos países, por nombrar algunas de las naciones analizadas.

En otra parte de la investigación se destaca que en 2007 el mundo dejó de ser eminentemente rural y hoy más de la mitad ya vive en las áreas urbanas.

La escasez de tierras productivas, las malas condiciones de empleo en la agricultura y el mejor acceso a servicios básicos en las ciudades explican en gran medida la tendencia de las personas a abandonar el área rural.

En América Latina, en tanto, hace varias décadas que la población rural es minoría y en la actualidad sólo el 22% de la población habita allí, pero son alrededor de 120 millones de personas, lo que es una cifra no despreciable, ya que en ese sector la incidencia de la pobreza es mayor.

«La pobreza rural ha disminuido durante las últimas décadas, pero, aun así, la tercera parte de las personas que habitan allí es pobre, alrededor de 100 millones de personas», recalcó el informe.

Agencia EFE

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