No hubo goles, pero sobraron emociones

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El cero a cero final fue totalmente engañoso, porque Huracán y River crearon muchas situaciones de gol y los arqueros Mario Daniel Vega y Gastón Monzón fueron las figuras de la cancha.

Los dos jugaron sin un delantero de punta, pero lo suplieron con la llegada de los volantes y los remates de media distancia.

Leonardo Astrada apostó a juntar a Gallardo con Buonanotte y Ortega, y llegar con habilidad, supliendo la falta de potencia; por el otro lado, Ángel Cappa puso como delantero al juvenil Cristian Ortiz (que no siente la posición) y por eso se tiró atrás para juntarse con Rodrigo Díaz y Luciano Nieto en la generación de juego.

Patricio Toranzo, con su movilidad y su potencia, fue el mejor «jugador de campo» del partido y sus remates de afuera del área hicieron lucir a un reaparecido Vega, que tuvo grandes atajadas.

Los dos pudieron ganar. River jugó mejor en el primer tiempo y Huracán en el segundo, por lo que el empate parece un resultado justo; lo malo es que haya terminado sin tantos un partido con tantas situaciones de gol, de dos equipos que mejoraron mucho en el juego, pero a los que les falta contundencia.

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