5 de enero 2011 - 00:00

No importa que “el plan” no funcione

No importa que “el plan” no funcione
A lo largo del último año señalamos varias veces que el incremento en el costo del fondeo que está sufriendo el Gobierno norteamericano evidenciaba que los planes de estímulo implementados por la Fed y el Tesoro no estaban dando los resultados que esperaban sus creadores. Parece que finalmente el 14 de diciembre último los gobernadores de la Fed se avinieron tratar el tema. El problema es que Bernanke y su gente no están dispuestos a (o no pueden) aceptar la posibilidad de que el dinero no está yendo a parar donde querían, que los inversores tienen miedo a un recrudecimiento inflacionario y lo que es más probable aún, a una escalada impositiva fruto de un déficit sin antecedentes. A la manera de mediocres dictadores tercermundistas, han preferido escudarse bajo el argumento de que es el crecimiento de la economía lo que ha hecho subir el costo del dinero del 2,48% al 3,35% en que cerró ayer la tasa a 10 años (no entendemos cómo pretenden explicarle eso al 9,8% de los norteamericanos que siguen sin trabajo). Lo bueno para el mercado es que esto garantiza en la práctica que la inyección de dinero que está alimentando la suba de los activos financieros seguirá viva por varios meses más (es poco probable que con una desocupación tan alta y un uso de la capacidad instalada del sector industrial tan bajo como el que tenemos, se disparen los precios en el mediano o corto plazo), mientras la economía continúa recuperándose a paso de tortuga. No diríamos la verdad si sugerimos que esto fue lo que frenó ayer el optimismo de las últimas ruedas (si bien el Dow avanzó el 0,18% a 11.691,18 puntos, pero por cada papel ganador tuvimos dos bajando en el NYSE), pero es evidente que algo pasó. El dólar, que arrancó en baja, terminó ganando el 0,4%, mientras los commodities terminaron retrocediendo casi el 2%.

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