El viernes pasado (e incluso el lunes luego del frenesí alcista) planteábamos lo difícil que sería definir esta semana la continuidad o no del rally alcista. Con el paso de las ruedas, esto no ha ido sino corroborándose y merced al 1,54% que perdió ayer el Promedio Industrial al cerrar en 8.292,13, lo acumulado en estas cuatro sesiones apenas llega al 0,28%. Así es que habrá de decidirse si contabilizamos dos semanas consecutivas en baja o no. En principio podría decirse que la merma que tuvieron las acciones el jueves no fue significativa y la verdad es que posiblemente fue así, pero no por las razones aparentes. Sin dudas la noticia que más sacudió a los mercados fue el anuncio de que S&P bajaba la perspectiva de la deuda soberana británica AAA a "negativa". Aun cuando esto no fuera más que una "jugada propagandística" de la calificadora, avivó el temor de que algo similar pudiera pasar con los treasuries. La Fed recibió entonces ofertas por seis veces (un récord absoluto), lo que iba a recomprarle al mercado. Lo que era una operación para "apuntalar" la tasa falló estrepitosamente, y la tasa a 10 años subió al 3,36%, el máximo desde noviembre (parece que no le será fácil al Tesoro colocar los u$s 101.000 millones en bonos que espera vender durante la acortada semana que está por comenzar). Esto puede parecer intrascendental al inversor bursátil, pero se vinculó con el 1% que perdió el dólar frente a las principales monedas, con la baja del petróleo y otros commodities, con la suba del oro y demás metales preciosos, y finalmente con la merma de las acciones. Tal vez hoy retorne la calma y podamos hacernos una vez más "los distraídos" -aparentemente ayer no paso nada grave-, pero aun así la jornada marcó un hito: la posibilidad de que los EE.UU. dejen de ser la economía más fuerte/confiable del mundo.
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