No nos perdimos nada

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Guardar los índices en el «hangar» durante jueves y viernes, visto lo que produjeron mercados del exterior, aparece como un ahorro de energías. Y sin que se fueran a producir variantes interesantes respecto de lo último visto. Las Bolsas del mundo prosiguen con un estilo de tendencia al que se le podría adjudicar condición de «reptante». Como los ofidios avanzando entre las dunas, de costado, apenas dejando huella de su paso y sin ningún rumbo concreto más que seguir trepando por arena.

Así estuvo la semana en el Dow Jones y Cía., con la novedad histórica de contar con una GM estatal y que deberá demostrar si es que fue bien salvada del horno.

Buenos Aires se retiró del juego desde el miércoles, ocasión donde dejó una preocupante imagen declinante y excediendo la flojedad de otros recintos, hasta colocar a la nómina de empresas líderes locales con casi un 5% de derrape. Después, a lo largo de estos días, bastantes versiones corrieron bajo el puente político nacional. Y hasta arribar a la versión de que la continuidad del funcionario más cuestionado podría llegar a su término. Esto cambia el ángulo de enfoque, si es que se produce, porque la apuesta que resultó fallida tras el primer momento después del acto electoral precipitó una mala secuencia semanal en el Merval. Con razón o sin ella, es probable que la salida de tal personaje podría festejarse a lo largo de las especies del mercado.

No hay más que eso para imaginar una variante en la dirección del índice, menos todavía cuando el escenario externo ha venido sumando ruedas mediocres en todas partes. Por no estar jueves y viernes, no nos perdimos nada importante. La Bolsa vuelve del aislamiento.

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