“No queremos más Estado, sino mejor”

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Santiago (enviado especial) - Felipe Larraín recibe a Ámbito Financiero en su despacho del campus San Joaquín de la Universidad Católica. Egresado de Harvard, con buenos vínculos con los argentinos Guillermo Calvo y Federico Sturzenegger, es el jefe del equipo económico de Sebastián Piñera. En un día frenético de campaña, el economista ya habla como ministro de Hacienda (cargo que, aclara, todavía no le ofrecieron) y deja un dato poco conocido en la Argentina. Según sus estudios, la pobreza en Chile es del 29%, y no del 13,6% que marca la estadística pública. ¿Números truchos del INDEC local? Veamos lo principal del diálogo mantenido con Larraín.

Periodista: Eduardo Frei y Marco Enríquez-Ominami dicen que la propuesta de Piñera es «privatista» y que quiere reducir aún más el Estado. ¿Es así?

Felipe Larraín:
Es una caricatura. Claramente no estamos de acuerdo en plantear que aquí lo que se requiere es más Estado sino mejor Estado. No vamos a achicar su tamaño, que es más o menos aceptable. El manual de la campaña hace que simplifiquen, exageren y a veces falten a la verdad.

P.: ¿Cuáles son los cambios principales que se plantean?

F.L.:
Aquí no hay un quiebre. Ésa es una de las cosas importantes de Chile. Nuestro planteamiento no es rupturista. Ocurre que lo hecho por la Concertación en los primeros años se desdibujó. Vamos a emprender una propuesta tributaria para reestructurar impuestos, procurar ahorro y apoyar a las pymes.

P.: ¿Ello implica más impuestos a las empresas más grandes?

F.L.:
No, pero sí gravar ciertas externalidades, como quizás el trabajo, y eliminar los agujeros para extender la base tributaria.

P.: El Gobierno también dice que recortarán gastos pese a la crisis.

F.L.:
Es fácil estigmatizar con eso de que «son la derecha». Ha habido un deterioro muy importante de la calidad del uso de los recursos públicos. El 86% de los recursos usados requieren ajustes mayores en la forma en que se implementan. En los últimos cuatro años, el crecimiento real del gasto fue en torno al 10% anual; el último año ha llegado a crecer más del doble. Pero el PBI se ha expandido en torno al 3,7% anual, incluida la caída de hasta el 1,5% en 2009. Eso demuestra que la pérdida de productividad se debe a deficiencias en el gasto. No vamos a aceptar la caricatura de que queremos recortar. A un gerente de una empresa no lo felicitan por aplicar más recursos al proceso productivo, sino por sacar buenos resultados con lo que tiene.

P.: ¿Habrá espacio para más privatizaciones?

F.L.:
Nunca hemos planteado privatizar empresas públicas. Queremos que la Corporación Nacional del Cobre (Codelco, que exportó u$s 13.000 millones en 2008) y la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) mejoren su Gobierno corporativo. Hemos hablado de colocar en el mercado el 20% de su capital, pero no es una decisión. Podrían participar los fondos de pensiones (AFP). Queremos que sus directivos funcionen como los de una empresa que cotiza en Bolsa.

P.: Pese a haber avanzado mucho en la reducción de la pobreza, Chile tiene un 0,54 de coeficiente Gini (1 es máxima desigualdad), la OCDE 0,31 y la Argentina 0,46. ¿Cómo se puede abordar la desigualdad?

F.L.:
Sobre la pobreza hay un debate en Chile. La cifra oficial es el 13,7%, pero hice un estudio que la estima en el 29%. Se está usando una encuesta de presupuestos familiares obsoleta, de 1988, y yo usé la encuesta del 96-97, con mejores datos del consumo familiar. En cuanto a la indigencia, los números dan un 3,2% para la estadística oficial y un 6,5% para la alternativa. De todos modos, es cierto que se ha bajado la pobreza, pero no se ha logrado mucho en materia de brecha. La desigualdad distributiva refleja la desigualdad en la educación. Hay que mejorar la educación pública. Queremos al menos un colegio público de excelencia por región. Ahora hay sólo dos en Santiago. Tenemos que dar incentivos para la carrera docente contra una mejora de los resultados y planteamos un bono de capacitación para los sectores de menos recursos para que lo utilicen en un grupo de instituciones.

P.: ¿El plan educativo incluye cambios en el acceso a la universidad pública, que sigue siendo muy caro?

F.L.:
Pensamos en créditos y becas. Que toda persona que tenga la capacidad y la voluntad para estudiar no se quede afuera por falta de recursos. Pero no estamos diciendo universidad para todos los que salen de la educación media. El que sale de la educación media tiene garantizada la educación superior. Mejor Estado y no más Estado, reformas educativas.

P.: ¿Y en cuanto al empleo?

F.L.:
Vamos a profundizar un programa que ya existe, que otorga un subsidio del 30% de la remuneración mínima para la contratación de mano de obra en pymes. Ello desconcentra el ingreso de por sí. Nos hemos planteado la meta de un millón de empleos en cuatro años, lo que requiere duplicar la tasa de creación de empleo del Gobierno de Michelle Bachelet. Vamos a apuntar al trabajo a distancia, sin necesidad de ir a la fábrica, y a reducir de 27 a 12 los días que son necesarios en Chile para crear una empresa.

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