Asimismo, indicó que el Nación no planea aumentar su financiamiento al sector público, aunque no lo descarta y, si bien ponderó el rol de la banca pública como «promotor del desarrollo económico y social» frente a la «conducta precautoria» de las entidades privadas ante la crisis, Marcó del Pont evitó referirse al proyecto de reforma de la Ley de Entidades Financieras, al señalar simplemente que el año próximo dará ocasión para discutir en profundidad la regulación al sistema bancario.
Crecimiento
Según lo detalló, el BNA aumentó su cartera de préstamos un 29% en los primeros once meses del año, totalizando créditos por $ 35.000 millones, de los cuales $ 20.000 millones fueron otorgados al sector privado y los restantes $ 15.000 millones, al sector público. En un contexto en que las entidades privadas prácticamente no incrementaron sus créditos, esto permitió que la participación del BNA en el total de préstamos del sistema financiero se incrementara del 17,5% al 21,6%. Sin embargo, el crecimiento de los créditos otorgados no impidió que el banco obtuviera utilidades, cercanas a $ 1.000 millones, lo que en buena medida puede atribuirse al rendimiento de los bonos públicos. Los directivos del Nación criticaron la estrategia seguida por la banca privada, que privilegió la liquidez y mantener sus ganancias: «Ampliar los créditos, bajar los niveles de mora, y hacerlo con buena rentabilidad, demuestra que se puede; las entidades privadas siguen ganando dinero sin prestarlo, de ahí la necesidad de que las instituciones públicas se encarguen del financiamiento de fomento», sostuvieron. Con respecto al fondeo al Tesoro, Marcó del Pont precisó que se extendieron préstamos por $ 8.300 millones para el servicio de la deuda y unos $ 800 millones en créditos a provincias. «Para el año próximo está programada la renovación de esos créditos pero, por el momento, no se extenderían nuevos préstamos», añadió. En respuesta a las críticas que suscitaron estas operaciones, Kulfas apuntó que el banco no sólo mantuvo sino que amplió sus créditos al sector privado, lo que prueba que no hubo un «desplazamiento» por el financiamiento al sector público.
A continuación, los aspectos salientes de la presentación.


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