3 de septiembre 2010 - 00:00

“No vamos a esterilizar el crecimiento actual”

Cristina de Kirchner volvió a defender ayer el uso de las reservas para pagar deuda, acompañada por Mercedes Marcó del Pont y, en la sombra entre ambas, el vicepresidente Miguel Pesce.
Cristina de Kirchner volvió a defender ayer el uso de las reservas para pagar deuda, acompañada por Mercedes Marcó del Pont y, en la sombra entre ambas, el vicepresidente Miguel Pesce.
Mercedes Marcó del Pont defendió ayer la decisión de utilizar las reservas internacionales para pagar deuda y la calificó como una «estrategia adecuada». Así lo hizo en su discurso inaugural en las Jornadas Monetarias y Bancarias, organizadas por el Banco Central, que comenzaron ayer y concluyen hoy en el hotel Four Seasons.

En ese sentido, justificó la medida cuando dijo que «del debate podemos mostrar la evidencia empírica: pagamos casi u$s 5.000 millones y pasamos de tener u$s 47.700 millones en marzo a u$s 50.400 ahora».

Después, volvió a hablar unos minutos antes que Cristina de Kirchner, frente al auditorio de más de 350 asistentes. En esa ocasión aprovechó para resaltar que nunca antes un presidente de la Nación había estado presente en este tipo de encuentro.

Justificó además las modificaciones recientes al programa monetario al asegurar que «no queremos esterilizar el crecimiento» y añadió que «queremos poner al Banco Central en el centro de la coordinación macroeconómica», como los países desarrollados. Obviamente, olvidó mencionar la elevada inflación, que no existe en ningún país desarrollado.

Puntos salientes

A continuación, sus principales declaraciones: 

  • No se puede independizar la economía real de las variables monetarias, que tienen que ser consistentes con un país que crece vigorosamente y distribuye progresivamente los frutos de ese crecimiento.

  • Está muy metido el pensamiento convencional, monetarista, que hace difícil abordar los problemas de la estabilidad monetaria y financiera vinculados con los desafíos de un país todavía en desarrollo, que tiene que recuperar mucho terreno perdido en materia de crecimiento y recomposición de los salarios. 

  • Abundan las incertidumbres acerca de la posibilidad que tienen los países desarrollados y en desarrollo de ingresar en una fase definitiva de crecimiento sostenido y equilibrado, balanceado.

  • Hay también incertidumbre sobre qué va a pasar con los países más débiles de las economías europeas a partir de los programas de ajuste y consolidación fiscal que les fueron impuestos y que probablemente lleven a una acentuación de sus problemas estructurales. 

  • Desde que se tocó fondo y se van generando algunas señales que plantean probables salidas de la crisis, aparecen indicadores positivos, pero también se van alejando las posturas más críticas respecto de una reforma de fondo de la arquitectura financiera internacional.


  • Por primera vez en nuestra historia la Argentina atravesó esta crisis, una de las más profundas después de la Gran Depresión, con pocos costos en materia económica y social, sin los habituales estrangulamientos en el sector externo y evitando un proceso recesivo.