10 de octubre 2014 - 00:00

Nobel de Literatura a Modiano, lúcido cronista de la culpa

Patrick Modiano, otro “tapado” de la Academia Sueca. Su nombre no figuraba en los pronósticos de nadie, y el primer sorprendido fue él.
Patrick Modiano, otro “tapado” de la Academia Sueca. Su nombre no figuraba en los pronósticos de nadie, y el primer sorprendido fue él.
 El escritor y guionista francés Patrick Modiano recibió ayer el premio Nobel de Literatura, dejando en el camino a sempiternos candidatos como Philip Roth, Milan Kundera o Joyce Carol Oates (candidatos, claro, para la prensa, porque evidentemente no lo son para la Academia Sueca). En los considerandos del fallo, se expresó que se premiaba a Modiano "por el arte de la memoria con el que ha evocado los más incomprensibles destinos humanos y mostrado el mundo de la Ocupación". Según declaró en Estocolmo el secretario permanente de la Academia, Peter Englund, Modiano es "el Marcel Proust de nuestro tiempo", definición que, en verdad, podría volvérsele en contra, ya que a Proust, fallecido en 1922, nunca se le concedió el Nobel, que se otorga desde 1901, pese a que en ese período lo obtuvieron escritores de mucha menor valía, y hoy completamente olvidados, como Karl Adolph Gjellerup. Como tampoco lo ganaron James Joyce, Anton Chejov, Jorge Luis Borges y tantas otras celebridades.

Decimoquinto ganador francés del premio, el primer pensamiento de Modiano al conocer la noticia (se enteró por Twitter) fue para sus antecesores de la misma nacionalidad (entre ellos Albert Camus, André Gide, Jean-Paul Sartre, que lo rechazó, y Jean-Marie Le Clézio el último, hace seis años). Resulta "un poco irreal" verse confrontado con ellos, declaró tras conocer la noticia.

Modiano, de 69 años, debutó en el panorama literario en 1968 con "El lugar de la Estrella" ("La Place de l'Êtoile"), que se enmarcaba en la Francia ocupada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Ese escenario se convertiría en una constante en su obra, con ejes como la memoria, el olvido, la identidad y la culpa. El propio Modiano, un hombre tímido que rehúye en general los medios, explicaba en una de las escasas entrevistas que concede que intenta "atravesar la capa del olvido en las personas y las cosas". A lo largo de sus más de cuatro décadas de trayectoria, Modiano ha publicado más de 30 novelas traducidas a una treintena de idiomas. Las tres primeras, la citada "El lugar de la Estrella", "La ronda de noche" ("La ronde de nuit", 1969) y "Los bulevares periféricos" ("Les boulevards de ceinture", 1972) suelen editarse en un mismo volumen y se las llama la "Trilogía de la Ocupación". Por la última, posteriormente traducida en español como "Los paseos de la circunvalación" (cuando su obra en español pasó de Alfaguara a Anagrama), se llevó el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa. Y seis años después, se alzó con el premio Goncourt por "La calle de las tiendas oscuras".

En muchas ocasiones, son detalles irrelevantes los que catapultan la trama en las historias de Modiano, como una cesta en "El rincón de los niños" o un anuncio de diario en "Dora Bruder", donde indaga en la historia real de una adolescente enviada a Auschwitz. Y en todas ellas domina un estilo directo que pone especial hincapié en la ambientación, cartografiando París al detalle.

Algunas de sus novelas, como "Dora Bruder", tienen un carácter más documental, mientras que otras como "Un pedigrí, que dedicó a su padre recién fallecido y de quien estuvo siempre distanciado, son más autobiográficas. Su última obra traducida al español es "La hierba de las noches" y acaba de publicar "Pour que tu ne te perdes pas dans le quartier", que literalmente sería "Para que no te pierdas en el barrio".

"Estoy deseando escuchar los argumentos por los que me eligieron", dijo el propio Modiano tras el anuncio. "Uno tiene una visión confusa de los libros que escribe. Sobre todo, porque tengo la impresión que llevo 45 años escribiendo el mismo libro", declaró el autor, que dedicó el Nobel a su nieto sueco.

Modiano nació en el suburbio parisiense de Boulogne-Billancourt en julio de 1945, varios meses después del fin de la ocupación nazi ocurrida a fines de 1944. Su padre, Alberto Modiano, un judío alemán vinculado a la Gestapo, conoció en 1942 a una joven actriz belga, Louisa Colpeyn, en un elegante apartamento del 16º distrito de París. Alberto, que logró escapar al porte de la estrella amarilla, estaba vinculado con el mundo delictivo. Tres años más tarde, el 30 de julio de 1945, nació su primer hijo, Patrick, en Boulogne, cerca de París. El joven Patrick vivió una infancia vagabunda y solitaria, con largos períodos de pensionado. Su hermano menor, Rudy, murió en 1957: el novelista le dedicó sus primeros libros. Patrick dirá luego con ironía que su madre tenía el corazón tan seco que su perrito, desesperado ante tanta indiferencia, se suicidó arrojándose por la ventana.

A los 17 años decidió no ver nunca más a aquel padre odiado, que está en la mira de varios de sus libros. Cumplió su promesa y Alberto falleció en 1977. Abandonó los estudios tras el bachillerato, y, apoyado por el escritor Raymond Queneau, amigo de su madre, se puso a escribir. "No tenía ni 20 años, pero mi memoria era anterior a mi nacimiento". Alto ("1,90 de molestia y candor", dijo un crítico) se hizo famoso por sus dificultades a la hora de expresarse oralmente, su discreción y su indiferencia ante los honores, que le llevó a rechazar el ingreso en la Academia Francesa.

"La ambigüedad es una de las características de su trabajo", dijo Alan Morris, académico de francés en la Universidad de Strathclyde. "Hay una intención de tratar de reconstruir algún tipo de historia desde el pasado, lo que inevitablemente se prueba imposible".

La noticia del nuevo Nobel se adueñó de la actualidad francesa, donde su figura acaparó las portadas de los medios digitales con fotos, perfiles o reseñas de sus libros. El presidente de Francia, François Hollande, lo felicitó telefónicamente. "El país está orgulloso, a través de este Nobel, del reconocimiento mundial de uno de nuestros mayores escritores, lo que confirma el gran brillo de nuestra literatura", indicó Hollande en un comunicado. Antoine Gallimard, editor y amigo del escritor al que publica hace 46 años, dijo en conferencia de prensa que "Todos saben que a Modiano no le gusta ester bajo la luz de los reflectores. Ya imagino su discurso, espero compartir ese momento junto a él cuando lo pronuncie y reciba el Nobel".

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