30 de octubre 2009 - 23:16

Noche de brujas que es noche de fiestas

Noche de brujas que es noche de fiestas
La fiesta de Halloween, que comienza a celebrarse esta noche, «no tiene ya la fuerza que había alcanzado hace unos años en Buenos Aires», sostienen voces agoreras. También algo así se dijo de la fiesta de San Patricio, otra celebración de origen celta, y después resultó que los bares tanto irlandeses como los más tradicionales de la City se vieron colmados el 17 de marzo por adictos a la cerveza, las prendas de color verde, los tréboles y la música de gaita. Habrá que ver qué pasa esta vez con Halloween. Por lo pronto, hoteles prestigiosos, algunos restoranes pintorescos y una cantidad de las más conocidas discos ya tienen su Noche de brujas para felicidad de sus participantes. Acaso porque cada vez que hay posibilidad de divertirse y pasarla bien la gente no se pierde de disfrutarlo, venga de donde venga. Desde hace unos años, junto a las tradicionales fiestas argentinas se han sumado el Día de los Enamorados o Fiesta de San Valentín, Saint Patrick Day, el Año Nuevo Chino o el Oktoberfest de Villa General Belgrano, que tiene ecos en el resto del país.

Hoy celebrar Halloween es una tradición en muchos colegios, sobre todo bilingües, de Tucumán, Mendoza, Neuquén y Córdoba, entre otras provincias. Se celebre amplia o limitadamente, Halloween ya es parte de nuestra agenda anual, al punto que en su tapa la revista humorística Barcelona bromeó: «El Gobierno responde al cipayo Halloween y decreta el nacional y popular Día del Hombre de la Bolsa». El chiste, nada inocente, remite al cuestionamiento que hacen de la celebración de «esa fiesta pagana» fundamentalistas cristianos, feministas y hasta una «asociación de tarotistas, videntes y brujas» que se consideran ridiculizadas. Ninguno de ellos podrá contra esta fiesta que, en Estados Unidos, país propulsor, es un negocio que deja unos 8.000 millones de dólares. Lo cierto es que en nuestro país los chicos no van de casa en casa extorsionando con la propuesta «o me regalás algo o te hago un lío» («trick or treat») y coleccionando golosinas, sino que es una juerga de adultos jóvenes, a los que, en la mayoría de los casos, les importan poco las ideas que hay detrás y lo ven como una especie de carnaval de primavera, que puede ser tan divertido como para que lo promuevan todos los años los Simpson.

¿Qué es eso de Halloween?

Por lo pronto, es un mezcolanza pagano-cristiana (eso que los profesionales de la historia de las religiones llaman un sincretismo). Por un lado está la celebración solar del fin del verano y la entrada en el otoño, que hace milenios los celtas consideraban que era un breve momento en el que se detienen el tiempo y el espacio, abriendo una puerta hacia otra etapa, y los espíritus de los muertos salían a vagar y podían apoderarse de los cuerpos de los vivos, por lo tanto había que asustarlos con símbolos y marcarles con luces el camino por donde debían pasar para regresar al cementerio.

A esas ideas paganas el papa Gregorio III, en el siglo VIII, las trastrocó convirtiendo esa fecha en la celebración del Día de Todos los Santos. Pero a su fiesta, la del Día de todos los muertos o De los fieles difuntos, los celtas la llamaron entonces «All Hallows Eve», el día que es «Víspera del de Todos los Santos», y que la lengua popular redujo e hizo sonar como «Halloween», con lo que hizo retornar de forma subrepticia el paganismo ancestral.

Halloween, mediante el terror, mediante la exposición de la muerte (que está en todas las culturas latinoamericanas, desde las calaveras de azúcar mexicanas y los esqueletos de José Guadalupe Posada hasta nuestro autóctono San La Muerte) busca celebrar la vida.

Como ocurre con las mitologías poderosas, que sobreviven a través de los tiempos, están plenas de símbolos, arcanos, personajes y leyendas de una enorme riqueza, que indudablemente están detrás del éxito de la saga de Harry Potter. Por caso, ese hábil avaro Jack OLantern, que supo engañar al demonio tres veces y al no poder entrar en el cielo ni en el infierno tiene que vagar eternamente, como otra versión del Judío Errante, como otro inmortal, y fue él quien nos legó, de algún modo, la calabaza iluminada que ahuyenta a los espectros, a nuestros luctuosos fantasmas nocturnos, y al que Tim Burton dulcificó y enamoró transformándolo en Jack el Rey Calabaza en «El extraño mundo de Jack», imperdible película que será una de las que programen, mezclándolas con clásicos del terror de John Carpenter o George Romero, en estos días algunos canales de cable.



¿Agoniza? 

«La fiesta de Halloween se ha venido desinflando los últimos años, hay menos decoraciones y sólo se ven las calabazas en los quioscos de golosinas; nosotros pasamos de hacer una fiesta abierta a una para nuestros amigos y proveedores», explica «Betty, the pretty witch», que organiza Haunted House Halloween Costume Party en un coqueto hotel porteño.

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