Nostálgico, PRO espera a Michetti

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Gabriela Michetti volvió a correr los plazos. Avisó en estas horas que recién a fin de octubre o principios de noviembre dará una respuesta, y no definitiva, sobre la aceptación o no de una candidatura como diputada nacional por la provincia de Buenos Aires.

Harto de los vaivenes, el PRO lamenta lo que considera errores propios y advierte, además, que cada semana a la espera de una decisión de la exvicejefa de Gobierno es tiempo perdido en el que el macrismo debería estar «construyendo», sobre firme, su plan bonaerense.

Sobrevuela, además, la intriga: nadie tiene certezas de que, al final, Michetti acepte convertirse en postulante. Se asume que, a esta altura, lo único que puede destrabar su negativa es un «pedido» con tono de «intimación» de Mauricio Macri en persona.

Hay, en tanto, sectores del PRO que le soplan que debe quedarse en la Capital. Federico Pinedo, entre ellos, que fantasea con ser el segundo candidato a senador si Michetti pulsea con Horacio Rodríguez Larreta por el pasaporte porteño a la Cámara alta.

En el macrismo entienden equivocado haber clausurado, meses atrás, la posibilidad de un acuerdo con Jesús Cariglino, peronista anti-K que aparece como ordenador opositor en la provincia y pretende, en 2013, convertirse en candidato nacional.

Pero desde el PRO le bajaron la persiana cuando el intendente de Malvinas Argentinas propuso un esquema de trabajo conjunto. Ahora, en el macrismo empiezan a aparecer dirigentes que tienen nostalgia por aquella alternativa ante las idas y vueltas -más idas que vueltas- de Michetti.

Los macristas tienen, en paralelo, otro temor: así como consideran irreversible la tirria entre Macri y Francisco de Narváez, advierten que la posible irrupción de Sergio Massa como candidato anti-K podría desdibujar el rol opositor del PRO en 2013.

«Volvemos a 2005: el peronismo define su interna en la elección general y la oposición queda, como ocurrió esa vez, afuera de la discusión», leyó, en clave de espanto, ayer un operador macrista.

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