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Novela “progre” naufraga entre celos y desplantes
Entre el obstinado optimismo de unos y la reserva nada ingenua de otros, el alumbramiento de un neo-Frepaso toma envión cuando se proyecta un caudal electoral de entre el 5% y el 10%, pero se frena, a veces hasta congelarse, a la hora de definir formatos y figuras.
El mapa del sector, que presenta versiones diferentes en las zonas porteña y bonaerense, abunda de guiños cruzados, excesos de protagonismo y antiguos recelos. Una guía para transitar ese planeta y detectar los puntos más críticos de un potencial acuerdo:
Postura. Una diferencia inicial, nada menor, es la visión que los diferentes sectores tienen respecto a los Kirchner. De un lado, donde están Martín Sabbatella, el ala CTA de Hugo Yasky y Pedro Wasiejko y, con vaivenes, el SI de Eduardo Macaluse y Carlos Raimundi, se paran en una posición de distancia del Gobierno, pero destacan algunos aspectos positivos. Rehúsan, sin vueltas, pararse abiertamente como opositores. Del otro, donde aparecen Proyecto Sur de Pino Solanas, la rama CTA de Víctor De Gennaro, y los ex de Libres del Sur de Humberto Tumini y Jorge Ceballos, en clara ruptura con los Kirchner y declarados anti-K. Al primer grupo, pero con reserva, podrían sumarse a Aníbal Ibarra y Jorge Telerman. Ese matiz altera cualquier previsión de corto plazo -¿cuánto se soporta la dualidad de un Sabbatella destacando cierta política oficial y Solanas hablando de que los Kirchner son la nueva derecha?- pero, además, enciende las alertas para el largo plazo: nada garantiza que ese eventual frente no se fracture antes de terminar el conteo de votos.
Espacios. En Buenos Aires, se asume como elemento básico que Sabbatella es quien mejor mide y eso lo ubica, de manera indiscutible, al frente de la boleta de diputados. El resto de los sectores asumen esa situación y aceptan que el debate por los lugares se concentre desde el segundo escalón -para una dama- y el cuarto, sobre la hipótesis de 4 diputados por salir. No ocurre en la Capital, donde Ibarra y Solanas quieren encabezar la boleta de diputados. A su modo, parece una reversión de la cinchada en el PJ disidente bonaerense entre Francisco de Narváez y Felipe Solá. Si el intríngulis Ibarra-Solanas no se destraba, y no es fácil, el espacio podría partirse en tres o, incluso, cuatro si, por caso, Libres del Sur se lanza a la pesca de un legislador, detrás de la candidatura de Tumini. Es tentador: con 45 mil votos, en la Capital se obtiene una banca local.
Boletas. Con Sabbatella al tope quedan, sin embargo, asuntos por discutir. Uno de ellos tiene que ver con ciertas tensiones entre el alcalde de Morón y la gente de SI desde donde, vía Raimundi, meses atrás se lanzó una frase endemoniada: «No necesitamos otro 'Chachito'». Otras cuestiones rompieron el diálogo entre Sabbatella y los SI que empujan, igual, un frente para colocar a Marta Maffei como segunda diputada aunque los demás actores sólo le conceden el cuarto escalón, detrás de lo que pueda arrimar la CTA -en un acuerdo entre Yasky y De Gennaro- y lo que aporte Libres del Sur, que empapeló con Ceballos, pero deja picando, como amague o plan B, el nombre de Victoria Donda. Hay un antecendente: Cecilia Merchán, diputada como Donda, se lanzará hoy como senadora por Córdoba en el espacio de Luis Juez.
Roles. No parece, a esta altura, probable que De Gennaro sea candidato. Primero porque resignó, se dice que con amabilidad, ese lugar frente a Sabbatella, que rankea mejor, y segundo porque su aspiración es aparecer como el gurú del espacio, facilitador de un megaacuerdo. El de Morón le otorga esa chapa con lo que se podría acercar posiciones, también, con Proyecto Sur que en Buenos Aires tiene a Luis Brunatti y Mario Mazzitelli, pero con menos fuerza que en la Capital donde aparecen Solanas y Claudio Lozano.


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