La demanda colectiva fue presentada por la firma de abogados Wolf Popper LLP en Nueva York en nombre de inversores que compraron acciones de Petrobras, que se negocian en Estados Unidos, entre el 20 de mayo de 2010 y el 21 de noviembre de 2014, período comprendido por las supuestas irregularidades que están investigando fiscales y la Policía en Brasil.
En el caso, que requiere que un juez certifique que una demanda colectiva puede proceder en una Corte civil, los demandantes buscan un juicio y el pago de daños por una cifra no especificada, por considerar que se vieron perjudicados porque Petrobras sobrevaluó sus bienes como resultado de un esquema por medio del cual la empresa y sus contratistas inflaron los valores de los contratos.
Ayer, las acciones preferentes de Petrobras cayeron un 6,2% en la Bolsa de San Pablo a 11,50 reales, su menor valor en nueve años.
El escándalo por la red de corrupción en la petrolera tuvo, además, un nuevo capítulo ayer con la declaración de uno de los implicados que, según informó el diario Estado de Sao Paulo, afirmó que las grandes constructoras denunciadas por integrar la red que desvió millonarias sumas de la firma se adjudicaban las licitaciones mediante un sistema similar al de un torneo de fútbol.
"En algún momento alguien escribió esas reglas, como si fuera un campeonato de fútbol, para evitar discusiones entre las empresas del 'club'", dijo a la Policía uno de los 11 altos ejecutivos de seis empresas constructoras que están detenidos desde el pasado 14 de noviembre.
Según la investigación, el "club" de firmas contratistas operaba de forma organizada, con reglas y funciones establecidas, y se reunía regularmente para discutir la adjudicación de obras de Petrobras y los valores que serían ofertados en las licitaciones, entre otros detalles.
Los 11 ejecutivos de las constructoras serán acusados formalmente por fraudes en licitaciones, desvío de recursos públicos, corrupción, lavado de dinero, evasión de divisas, formación de cartel y asociación para delinquir, informó ayer O Estado de Sao Paulo.
Por cada contrato firmado entre la empresa petrolera y las constructoras se destinaba entre el 1 y el 3% de su valor para alimentar campañas políticas y pagar sobornos. Se estima que se desviaron al menos 3.900 millones de dólares. El gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y su principal aliado, el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) fueron, según las investigaciones, dos de los principales beneficiarios del esquema.
Los ejecutivos se encuentran en prisión preventiva junto con dos exfuncionarios de Petrobras -el exdirector de Refinería y Abastecimiento, Paulo Roberto Costa, y el exdirector de Servicios, Renato Duque- y al cambista Alberto Youssef, acusado de comandar una red de lavado de dinero vinculada a las maniobras en la petrolera.
Todos acordaron con la Justicia suministrar detalles de los fraudes a cambio de obtener beneficios en sus penas.
Por su parte, el subprocurador general de la república, Nicolao Dino, dijo que en esta semana la fiscalía elevará ante la Justicia "más de una decena de acciones penales y acciones de improbidad contra los responsables por este escándalo de corrupción en Petrobras". "Tal vez estemos ante el mayor caso de corrupción de la historia", admitió.
En tanto, ayer renunció el contralor general de Brasil, Jorge Hage, a cargo de combatir la corrupción en el Gobierno. "Cumplí con mi deber. Hice mi contribución. Es momento de descansar", dijo el abogado de 76 años en una conferencia de prensa con motivo del día internacional anticorrupción que se celebrará hoy.
Este año, el contralor se había quejado en varias oportunidades porque el presupuesto asignado a su departamento había sido recortado a tal punto que tenía problemas en pagar las cuentas de teléfono y electricidad, por lo que no era posible cubrir los gastos del seguimiento del mal uso de los fondos gubernamentales.
| Agencias Reuters y DPA |


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