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Nueva York: el Moma celebra los 90 años de la Bauhaus
Aunque la escuela fue cerrada por los nazis en 1933, a 90 años de su creación, la exposición del Moma demuestra que la Bauhaus sigue siendo sinónimo de la radical modernización del arte.
Fundada en Weimar en 1919, la Bauhaus ejerció una fuerte influencia en el arte del siglo XX, hasta su cierre en 1933 por el régimen nazi. «Los estudiantes y los profesores de la Escuela Bauhaus quisieron replantearse cada una de las formas de la vida contemporánea, por lo que la institución se convirtió en el lugar donde se desarrollaron deslumbrantes experimentos en las artes visuales», señalaron los organizadores de la muestra.
Entre los cuatrocientos objetos exhibidos se incluyen piezas de diferentes campos que recibieron el impacto del movimiento vinculado al arte, el diseño y la arquitectura: mobiliario, gráficos, textiles, cerámica, diseños de vestuario, pinturas y esculturas.
Se exhiben obras de los grandes maestros y discípulos de la escuela como Josef Albers, Herbert Bayer, Marianne Brandt, Marcel Breuer, Lyonel Feininger, László Moholy-Nagy, Lucia Moholy, Lilly Reich, Oskar Schlemmer, entre otros.
La Bauhaus (en alemán, casa de la construcción), fue fundada por el gran arquitecto alemán Walter Gropius, cuyos programas de estudios se proponían revalorizar la artesanía y obtener la integración de las diversas manifestaciones artísticas y, a la vez, el empleo de las tecnologías de avanzada. La máquina ya no fue considerada un obstáculo para la actividad creativa sino una colaboradora.
«Arquitectos, escultores, pintores: todos debemos volver a la artesanía. El arte como profesión no existe. No hay una diferencia real entre el artista y el artesano. La tarea del artista es una versión intensificada de la tarea del artesano», sostuvo Gropius.
La tendencia artística predominante fue la abstracción geométrica que, de ascendencia cubista y futurista, surgió en Moscú, en 1913, con las pinturas de Casimir Malevich y la tendencia que él llamó Suprematismo, con un decidido fondo místico. Dentro de Rusia, un antecedente más o menos directo fue el Rayonismo de Mijáil Lariónov y Natalie Gontchárova; y el Constructivismo de Vladimir Tátlin y Eliazar Lissitsky: otra de las designaciones del arte geométrico, utilizada desde la década del 30, y que alude a la pintura y la escultura como «construcción» de espacios, formas, volúmenes y planos.
«La forma geométrica es la forma que mejor puede ser comprendida y definida. Sus elementos básicos son el círculo, el cuadrado, el triángulo. El germen de toda forma posible se encuentra en estos elementos formales. Visible para los que miran e invisibles para los que no lo hacen», señaló Johannes Itten, uno de los profesores de la Bauhaus.
La escultura, la pintura y el diseño industrial eran integrados a la arquitectura como abarcadora de todas las artes, para alcanzar la más óptima conjunción de funcionalidad y belleza.
Uno de los logros de Gropius fue eliminar la organización sistemática de la academia tradicional y transformar las clases en talleres, donde los estudiantes investigaban sobre materiales de todo tipo y exploraban los aspectos utilitarios y estéticos en vistas al diseño del entorno. El centro se proponía superar la brecha entre el mundo del espíritu y la vida cotidiana.
Basadas en los criterios de racionalidad, claridad, objetividad y funcionalidad, las clases se planteaban problemas visuales y físicos planteados por la luz, el color y el espacio; y también las posibilidades de expresión de los distintos medios y materiales de configuración plástica. La concepción del arte funcional superó todo tipo de sistema jerárquico de las artes. Muchos importantes artistas del momento contribuyeron a esta idea y se contaron entre los profesores de la escuela.
Paul Klee enseñó pintura sobre tejido y vidrio; y escribió «Libro pedagógico de esbozos», una obra teórica clave del arte moderno. Por su parte, Wassily Kandinsky dio clases de dibujo analítico y, a partir de aquella experiencia, produjo el texto metodológico sobre composición «Punto y línea sobre el plano». Convocado por Gropius, Klee enseñó desde enero de 1921 hasta marzo de 1931. Fue el sexto de los profesores de la escuela, después de Itten, Lyonel Feininger, Gertrud Grunow. Gerhard Marcks y Georg Muche; en 1921 se sumaron también Oskar Schlemmer y Lothar Schreyer, y en 1922 lo hizo Kandinsky, que había vivido en Rusia de 1914 a 1921 y retornado a Alemania a comienzos de 1922.
Gropius, director hasta 1928, fue sucedido por Hannes Meyer (1928-30). Luego, el último director fue Ludwig Mies van der Rohe (1930-33) que, iniciada la disolución interna de la escuela, no logró recuperar la unidad de las artes que la caracterizaba en sus inicios.
La presión política, además, fue decisiva. De la ciudad de Weimar, la Bauhaus se había trasladado, en 1925, a la de Dessau, y de allí a Berlín, en 1932; apenas llegado el nazismo al gobierno de Alemania, en 1933, la Bauhaus se vio obligada a cerrar. Hermann Goering clausuró la escuela a la que consideró «un invernadero de bolchevismo cultural».
La exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York pone de manifiesto, sin embargo, que la Bauhaus continúa siendo, hasta la actualidad, sinónimo de la radical modernización del arte y sus productos forman parte de los clásicos del diseño.


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