La CGT le hizo saber a los técnicos del FMI que trabajan en la Argentina sobre la "situación social dramática" de la actualidad y reclamó el uso del préstamo del organismo para incrementar la ayuda social. Lo hizo la cúpula de la central obrera en una reunión que mantuvo con el economista italiano Roberto Cardarelli, jefe de la misión del Fondo.
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El encuentro se desarrolló en la sede de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra) cuyo líder, Gerardo Martínez, es el principal nexo de la CGT con organismos internacionales y multilaterales. Estuvo al frente de la comitiva el cosecretario general de la central Carlos Acuña, en tanto que Héctor Daer, el otro líder superviviente, no concurrió por encontrarse en el extranjero.
La delegación gremial, responsable de la negociación con el Gobierno nacional que concluyó con la firma de un decreto de necesidad y urgencia para el pago de un bono por $5.000 y de un nuevo mecanismo burocrático obligatorio para las empresas que tengan resuelto producir despidos, le transmitió a Cardarelli su visión sombría sobre la coyuntura económica y social de la Argentina. Al tiempo que marcaron la necesidad de una atención particular del Gobierno hacia los jubilados, uno de los sectores excluidos de la gestión por el bono que se pagará en dos cuotas iguales de $2.500 con los sueldos de noviembre y enero. Además de Acuña y Martínez estuvieron el titular del gremio de estatales UPCN, Andrés Rodríguez, José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Enrique Salinas, nuevo delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) ante la CGT. Los técnicos del FMI se limitaron a escuchar los planteos.
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