Un nuevo candidato apareció ayer para adquirir la planta de Rosario que la autopartista alemana Mahle está por abandonar. Se trata de una compañía relevante en el rubro a nivel regional, mucho más importante en su facturación y penetración en el mercado local y del Mercosur, y que a diferencia de los candidatos que surgieron hasta ayer, y que en algunos casos tenían ya un aval del Gobierno, está dispuesto a poner dinero. Además, el nuevo interesado quiere acelerar la compra para posicionarse en el sector autopartista y promete que rápidamente puede poner el establecimiento en plena actividad sin perder un solo puesto de trabajo. La oferta cerraría entonces por todos los costados para el Gobierno, que quiere presentar el caso Mahle como un ejemplo positivo de la forma en que plantea su política laboral y productiva ante las elecciones del 28 de junio. Está la idea incluso de anunciar la operación de supervivencia de Mahle, como un acto de campaña en Rosario para apuntalar al candidato K Agustín Rossi, que bastante ayuda necesita para aspirar a renovar su banca de diputado nacional.
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Sin embargo, surge para cerrar la operación un inconveniente ideológico serio para la visión de Olivos. El nuevo y más atractivo candidato a quedarse con la autopartista rosarina es políticamente incorrecto. La empresa interesada en la compra de Mahle es Europarts, tiene su sede principal en Brasil y diferentes plantas en el país (una de ellas en Chascomús) y vende su producción a más de 10 terminales internacionales de 40 países. Fabrica camisas de cilindros y aros de pistón, que son utilizadas en la industria automotriz, agrícolas e industriales certificados. Tiene calificación ISO 9001:2000, fundiciones propias y, según se asegura, una demanda insatisfecha que las operaciones de Rosario ayudarían a completar.
El dato preocupante, para la visión de Olivos, es que el dueño de la empresa es Ramiro Vasena, que tiene más de 50 años en la actividad. Pero fue candidato a la vicepresidencia de la Nación en 2003, en la fórmula que encabezaba el nacionalista Gustavo Breide Obeid en el Partido Popular de la Reconstrucción (PPR), lo que implica ser un enemigo ideológico directo de los Kirchner. Si se diera el caso de que la operación cierre con Vasena, y continuara la idea de realizar un acto de presentación del nuevo comprador, en el escenario estarían Cristina de Kirchner, Agustín Rossi y Vasena.
Sin embargo, el as en la manga del empresario es clave. Hasta ahora, es el único interesado en la planta de Mahle que ofrece dinero en efectivo para quedarse con el establecimiento. Incluso asegura contar con financiamiento brasileño para la operación, y acercarse a los $ 10 millones que pide la alemana para cerrar el caso. Vasena estuvo incluso ayer visitando la planta, hablando con los trabajadores y sus representantes gremiales (que por la mañana habían vuelto a cortar calles ante la falta de novedades), y prometió sostener todo el plantel de empleados. Ayer, el delegado gremial de la empresa, Claudio Maldonado, le dio el visto bueno a la llegada de Vasena al asegurar: «Es gente que sabe mucho, que estuvo hablando con nosotros para demostrar su interés y eso es importante».
Sería un caso diferente al del principal oferente hasta ayer, la autopartista bonaerense Taranto, que en sus conversaciones con el Gobierno había condicionado la compra a que el dinero lo facilite el Estado a través del Banco Nación, y que el aporte propio sea algo simbólico. Más atrás quedaba el tercer interesado, Aros Kim, que no llegó hasta ayer a concretar un ofrecimiento.
La planta de Mahle de Rosario había sido tomada el 24 de abril pasado por sus trabajadores, al conocerse la decisión oficial de la sede central de la multinacional alemana de cerrarla como consecuencia de la crisis internacional. Desde Olivos se eligió el caso Mahle como representativo para poder mostrar en campaña el poder oficial para impedir el cierre de una planta. Desde la central gremial que maneja Hugo Moyano surgió el temor ante un avance de la CTA en un conflicto clave, que podría haber derivado en el surgimiento de un enclave independiente por fuera de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Antonio Caló.
La de Vasena no fue la única visita que ayer tuvo la planta rosarina. Minutos antes circuló por el establecimiento el titular de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, que al salir embistió contra el Gobierno asegurando que «el país de Cristina Fernández se achica, entonces muy pocas empresas son viables. Puede ser viable Cristóbal Colón (sic), perdón, Cristóbal López, al que le va bien, a los amigos de Julio de Vido les va bien, a los de Guillermo Moreno también, a las petroleras y a las mineras les va bien, o sea, a los amigos del Gobierno».
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