Nunca tan barato

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 Para poner las cosas en perspectiva: desde el siglo XIV en que el cierre de las minas de plata europeas disparó una contracción monetaria en el Viejo Continente, acompañada poco después por el default de Eduardo III de Inglaterra a los banqueros italianos y la llegada de la Peste Negra ultimó a casi el 40% de la población europea, disparando un colapso deflacionario, que el costo del dinero no es tan bajo en el mundo desarrollado. Ayer la tasa de los bonos a 10 años de los gobiernos de Suiza (0,17%), Japón (0,29%; mínimo histórico), Alemania (0,48%), Holanda (0,6%), Francia (0,78%), Gran Bretaña (1,61%), Canadá (1,65%), España (1,68%), Italia (1,9%), Luxemburgo Austria, Finlandia, Bélgica, Irlanda, Latvia, Eslovaquia, etc., cerraron todas por debajo del 1,98% (mínimo histórico si exceptuamos el periodo entre en el 18 de marzo al 21 de mayo de 2013) en que lo hicieron los treasuries norteamericanos a 10 años. Más allá de los comentarios que merece este mínimo histórico (que dejamos para otro momento), si nos atenemos a la idea que existe una vinculación directa entre el riesgo y el retorno, estos números hacen parecer que la chance de default norteamericana es mayor (el país paga más por el dinero) que la de España, Italia, Latvia o Eslovaquia, lo que es claramente un disparate. Este punto ha disparado en los últimos días una serie de discusiones entre Paul Krugman y otros economistas que -lamentablemente no dejan de estar teñidas de política- reflejan las diferencias del análisis que hacen la macro y la microeconomía sobre la realidad. Para los teóricos de la macro y en particular los keyneseanos y los adherentes al "behavioral finance" el diferencial de tasas no está reflejando "riesgos", sino la expectativa de un derrumbe de largo plazo en el valor del dólar frente al euro.

Mañana seguimos. Luego de cinco ruedas consecutivas en las que el S&P500 perdió el 4,21% finalmente ayer se marcó la primera rueda alcista del año cuando el indicador trepó el 1,16%. Pero esto no significa que haya vuelto la euforia al mercado, como lo demuestra el el 1,23% que trepó el Promedio Industrial cerrando en 17.584,52 puntos, frente al 1,09% que ganó el Nasdaq o el 0,71% del Russell 2000.

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