24 de abril 2026 - 12:51

Energía gana peso y ya es el 5% del PBI argentino

Un informe destaca que la energía ya se posiciona como uno de los principales motores de crecimiento en una economía con bajo dinamismo. Proyecta exportaciones por hasta u$s75.000 millones para 2035.

Vaca Muerta es la estrella del sector energético argentino. 

Vaca Muerta es la estrella del sector energético argentino. 

PAE

En una economía caracterizada por la falta de cambios estructurales en los últimos 15 años, el sector energético comienza a destacarse como una excepción. Así lo señala un informe reciente que analiza la evolución de su participación en el Producto Bruto Interno (PBI) y su proyección a futuro.

Según el estudio, firmado por Guadalupe Birón, Estratega de Renta Fija de Criteria, la estructura productiva argentina se mantuvo prácticamente inalterada durante más de una década, con el agro, la industria y el comercio como pilares tradicionales, pero sin una dinámica sostenida de crecimiento. En ese contexto, la energía aparece como uno de los pocos sectores con una trayectoria claramente ascendente.

Del 2,6% al 5% del PBI: el salto del sector energético

El dato más relevante del informe es el crecimiento del peso del sector energético dentro del PBI. Tras haber tocado un mínimo cercano al 2,6% en 2017, su participación comenzó a recuperarse de manera sostenida.

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Fuente: Elaboración de Criteria en base a INDEC

Fuente: Elaboración de Criteria en base a INDEC

Hacia comienzos de 2026, el sector ya se ubica en niveles cercanos al 4,5% e incluso roza el 5% en algunos momentos, lo que implica una suba de aproximadamente 1,9 puntos porcentuales en menos de una década. En términos relativos, esto representa un crecimiento superior al 70%.

A valores actuales, ese nivel de participación equivale a una generación de riqueza cercana a los u$s29.000 millones, lo que permite dimensionar la magnitud que alcanzó la actividad energética dentro de la economía argentina.

El punto de inflexión: inversión, Vaca Muerta y reactivación

El informe de Criteria identifica un quiebre claro a partir de la pospandemia. Luego de años marcados por la inestabilidad macroeconómica, restricciones cambiarias y falta de financiamiento, el sector comenzó a mostrar señales de recuperación.

La mejora en las condiciones relativas, sumada al renovado impulso de desarrollos como Vaca Muerta y a un mayor dinamismo inversor, permitió consolidar un nuevo ciclo de crecimiento.

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Fuente: Elaboración de Criteria en base a INDEC

Fuente: Elaboración de Criteria en base a INDEC

Desde 2022, la participación del sector en el PBI inicia un sendero ascendente sostenido, dejando atrás la tendencia descendente que había dominado la década anterior.

Exportaciones: el verdadero motor del salto estructural

Más allá del crecimiento en términos de actividad, el informe pone el foco en un dato clave: el potencial exportador del sector energético. Allí se encuentra, probablemente, el principal factor de cambio para la economía argentina.

Las proyecciones indican que las exportaciones energéticas podrían alcanzar los u$s16.000 millones en 2026 y escalar a u$s21.000 millones en 2027. En términos del PBI, esto equivale a aproximadamente el 2,5% y 3,1%, respectivamente.

Sin embargo, el dato más relevante es el horizonte de mediano plazo: con la maduración de los proyectos en desarrollo, las exportaciones podrían llegar a u$s75.000 millones hacia 2035, lo que representaría cerca del 7% del PBI.

Este nivel de ingresos implicaría un cambio profundo para la macroeconomía argentina. En un país históricamente condicionado por la escasez de divisas, el sector energético podría convertirse en uno de los principales generadores de dólares, reduciendo la dependencia de otros complejos exportadores y aliviando la restricción externa.

petroleo vaca muerta

Inversiones por más de u$s80.000 millones: el respaldo del crecimiento

El salto proyectado en exportaciones no responde únicamente a estimaciones teóricas, sino que está respaldado por un volumen significativo de inversiones ya en marcha o en evaluación.

Según el informe de Criteria, los proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en sectores vinculados a energía y minería suman alrededor de u$s26.000 millones.

Entre los desarrollos más relevantes se destacan:

  • Infraestructura de transporte como oleoductos
  • Proyectos de exportación de gas natural licuado (GNL)
  • Iniciativas vinculadas a minerales estratégicos como litio y cobre

A esto se suman proyectos en evaluación por unos u$s53.000 millones adicionales, lo que eleva el potencial de inversión total a cerca de u$s80.000 millones.

Este volumen evidencia que el crecimiento del sector no es un escenario hipotético, sino un proceso en curso, con bases concretas en infraestructura, capacidad productiva y desarrollo tecnológico.

Un crecimiento sostenido, pero con límites estructurales

Pese al fuerte avance, el informe advierte que el impacto del sector sobre la estructura general de la economía todavía es acotado. Esto se explica por su bajo punto de partida: en el año base 2004, la energía representaba apenas el 5% del PBI.

En ese sentido, incluso tasas elevadas de crecimiento no logran modificar de manera inmediata la composición agregada del producto. Sin embargo, la tendencia es clara: el sector gana peso de forma persistente y podría tener un rol cada vez más relevante.

Energía: motor de crecimiento y proveedor de dólares

Más allá de su peso actual, el informe destaca que la energía ya se posiciona como uno de los principales motores de crecimiento en una economía con bajo dinamismo.

A diferencia de otros sectores que muestran una evolución errática, la actividad energética presenta un sendero consistente en el tiempo, con impacto directo en la generación de valor, la atracción de inversiones y la provisión de divisas.

Este último punto es central: el desarrollo energético no solo impulsa el PBI, sino que también redefine el equilibrio macroeconómico al fortalecer la capacidad del país para generar dólares de manera sostenida.

Un cambio en marcha

El análisis de Criteria concluye que el crecimiento del sector energético ya no es un fenómeno coyuntural, sino parte de un proceso estructural en desarrollo.

Si bien su incidencia sobre el PBI aún es limitada en términos absolutos, la aceleración observada en los últimos años, el fuerte aumento de las exportaciones proyectadas y el volumen de inversiones comprometidas sugieren que su protagonismo seguirá en aumento.

En un escenario donde la economía argentina busca nuevos motores de crecimiento, la energía aparece como uno de los candidatos más firmes para redefinir la matriz productiva, generar divisas y sostener una expansión más equilibrada en los próximos años.

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