23 de abril 2009 - 00:00

Obama ahora muestra los dientes a Irán y a Cuba

Hillary Clinton explicó ayer la nueva política exterior de la Casa Blanca a legisladores de la Cámara baja. Aseguró que no se hace ilusiones sobre un acercamiento con Irán.
Hillary Clinton explicó ayer la nueva política exterior de la Casa Blanca a legisladores de la Cámara baja. Aseguró que no se hace ilusiones sobre un acercamiento con Irán.
Washington - Barack Obama ya hizo todos los gestos necesarios para indicar a aliados y adversarios que está dispuesto a dar un giro a las políticas más confrontativas y unilaterales de su antecesor. Pero esa declaración de principios no modifica los intereses de Estado del país ni sus hipótesis de conflicto. Por ello no sorprende que su canciller, Hillary Clinton, haya llenado ayer de advertencias a Irán, Cuba, Venezuela y Pakistán, con un lenguaje mucho más duro que el usado hasta ahora.

Clinton acudió al Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes en su primera audiencia como secretaria de Estado, donde defendió los esfuerzos del presidente para combatir las amenazas a los intereses de Estados Unidos en el mundo.

Con respecto a Irán, insistió en continuar la vía diplomática para obtener más «credibilidad e influencia» en la comunidad internacional, en caso de que sea necesario aplicar un régimen de fuertes sanciones contra Teherán por su plan nuclear, sospechado de tener fines militares.

La prioridad de Estados Unidos, dijo, es evitar que Teherán obtenga armas nucleares, y por ello despliega nuevos enfoques, «pero con los ojos bien abiertos y sin ilusiones».

Washington, advirtió Clinton, «está sentando las bases para aprobar sanciones muy duras», que serán «necesarias» si Irán rechaza las propuestas o el diálogo no presenta resultados positivos. Esas penalidades se aplicarían «en caso de que nuestro otro enfoque (diplomático) no tenga éxito o afronte trabas», precisó.

Sobre Cuba, la secretaria de Estado señaló que el régimen castrista «está finalizando» y que EE.UU. «debe prepararse», aunque también afirmó que el Gobierno respetaría la decisión del Congreso de levantar el embargo impuesto en 1962.

Condiciones

Reiteró que el régimen castrista debe tomar medidas hacia la democratización y que un diálogo con Washington debe incluir los derechos humanos y la libertad de los presos políticos.

Según Clinton, el anuncio de Obama sobre el levantamiento de las restricciones de viajes y el envío de remesas a la isla para los cubanoestadounidenses provocó el «inicio de un debate» interno en Cuba y «contradicciones» entre Raúl y Fidel Castro, con el primero mostrando indicios de apertura y el segundo cerrándolos (ver aparte).

«Este es un régimen que está terminando, va a terminar en algún punto, y tenemos que estar listos», enfatizó.

El debate que según Clinton se está generando en Cuba contrasta con la actualidad de «un régimen tan cerrado en sí mismo y sin voluntad de ejercitar la función normal de un gobierno de tener un sistema judicial independiente, con vigencia de las leyes» o para «liberar a los presos políticos». Un «régimen» de ese tipo, estimó, «es muy difícil de mover».

En otro momento de la audiencia, Clinton aseguró que su país está listo para involucrarse en conversaciones con Cuba, pero que no ve «ningún movimiento» de La Habana en ese sentido.

Por otra parte, la jefa de la diplomacia consideró que el aislamiento de los últimos ocho años contra el presidente venezolano, Hugo Chávez, «no ha funcionado muy bien» y sólo ha provocado que éste busque alianzas en otras partes.

«Es un tipo muy sociable y buscará amigos donde los pueda encontrar. Nuestra idea es que si (ese aislamiento) no ha funcionado, ¿por qué continuarlo? Veamos qué más puede ser posible», manifestó. En ese sentido, explicó que la intención de la Casa Blanca es «alejar a Chávez» de influencias como la de Irán.

La funcionaria dijo que EE.UU. buscará «formas de trabajar juntos» con el Gobierno de Chávez, pero no precisó cuándo se anunciaría el nombre del nuevo embajador de ese país en Venezuela.

Relato

Con respecto a la polémica que generó en EE.UU. el saludo entre Obama y Chávez en la reciente Cumbre de las Américas, Clinton declaró que le resultó «divertida». Relató, asimismo, que Chávez, a quien definió como adepto a las cámaras, aprovechó un momento en que la atención de los fotógrafos se centraba en Obama para abordarlo y regalarle un libro.

Continuando con la temática latinoamericana, pidió al Congreso que libere los fondos para la Iniciativa Mérida, de modo de continuar apoyando los esfuerzos «valerosos» de México en contra del narcotráfico.

A los narcotraficantes mexicanos «hay que desarmarlos, capturarlos o matarlos», señaló.

Otro punto de interés estuvo referido a Pakistán, un estrecho aliado de Washington en los años de George W. Bush. Al respecto, Clinton aseguró que el avance de los talibanes es una «amenaza existencial» para ese país y urgió el rechazo de una política oficial que está cediendo terreno a extremistas que intentan tomar el poder.

Agencias EFE, AFP, ANSA, Reuters y DPA

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