Obama aprovecha delirio de candidato republicano y embiste a la oposición

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Washington - Desde el presidente demócrata, Barack Obama, hasta miembros de su propio partido, la condena a las declaraciones del congresista republicano Todd Akin, quien afirmó que las mujeres raramente quedan embarazadas de «violaciones legítimas (reales)», fue ayer casi unánime en un Estados Unidos plenamente sumido en campaña electoral.

«Una violación es una violación», zanjó Obama en rueda de prensa en la Casa Blanca, en la que calificó las declaraciones de Akin de «ofensivas».

«La idea de que deberíamos analizar sintácticamente y calificar y diferenciar de qué tipo de violación estamos hablando no tiene sentido para los estadounidenses y, desde luego, no tiene sentido para mí», agregó el mandatario, quien ayer compareció ante los periodistas en forma inesperada.

Algo, sin embargo, no del todo sorpresivo, en vista de que la metida de pata del congresista de Missouri que aspira a un puesto en el Senado se ha convertido en la última arma política arrojadiza en una campaña cada vez más encarnizada.

De hecho, aunque ya se había distanciado la víspera, el aspirante republicano a la Casa Blanca, Mitt Romney, también tuvo que condenar ayer una vez más las palabras de su compañero de filas.

«Los comentarios de Akin sobre las violaciones son insultantes, inexcusables y, francamente, erróneos», declaró Romney a través de la publicación electrónica National Review Online.

Akin, un congresista de Missouri y antiabortista declarado que aspira a arrebatarle el escaño en el Senado a la demócrata Claire McCaskill en las elecciones de noviembre, dijo el domingo a una emisora local que «es realmente poco común» que las mujeres queden embarazadas «si es una violación legítima (real)».

En un país en donde cada año se registran más de 32.000 embarazos resultantes de violaciones, según recordaron ayer varios medios, sus palabras causaron tanto revuelo que Romney y su compañero de fórmula, Paul Ryan, ya se vieron obligados la misma noche del domingo a distanciarse de Akin.

«El gobernador Romney y el congresista Ryan no están de acuerdo con las declaraciones de Akin. Un Gobierno Romney-Ryan no se opondría al aborto en casos de violación», anunció su campaña en un comunicado.

A raíz de ello, Akin emitió el domingo a la noche un comunicado afirmando que había hablado «sin pensar» bien lo que decía y que sus palabras «no expresan la profunda empatía» que siente por las mujeres víctimas de violaciones y abusos en el país, si bien reiteró su postura en contra del aborto incluso en casos de violencia sexual.

Reiteración

Pero en vista de que las críticas a sus palabras seguían aumentando, Romney volvió ayer a condenar, más fuertemente, la postura de su compañero de partido.

«Al igual que millones de estadounidenses, las consideramos ofensivas», zanjó Romney ante el National Review en referencia a las citadas expresiones.

Akin, por su parte, en declaraciones a un programa de radio del exgobernador republicano Mike Huckabee, volvió a reconocer este lunes su «error», que calificó de «muy, muy grave».

Eso sí, aunque algunos senadores de su propio partido, como Scott Brown, de Massachusetts, o Ronald Johnson, de Wisconsin, reclamaron que se retire de la carrera electoral, Akin se negó a hacerlo. «No soy alguien que abandone», dijo a la emisora de Huckabee.

La senadora demócrata a quien Akin pretende derrotar, y que según los medios afronta una dura reelección, no dejó pasar la oportunidad y volvió a reprobar las declaraciones del republicano.

Obama, por su parte, tampoco desaprovechó la ocasión de atacar a los republicanos que tanto critican su reforma sanitaria.

Comentarios como los de Akin «subrayan la razón por la que no deberíamos dejar que un puñado de políticos, en su mayoría hombres, tomen decisiones sobre salud en nombre de las mujeres», señaló.

«Y aunque estos comentarios en particular hayan llevado a Romney y a otros republicanos a distanciarse (de Akin), creo que la idea subyacente de que deberíamos tomar decisiones en nombre de las mujeres en materia de salud o que hay que diferenciar entre violaciones con fuerza y sin fuerza constituyen temas más amplios ante los que hay una importante diferencia entre mi manera de abordarlos y la del otro partido», agregó.

Agencia DPA

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