16 de diciembre 2011 - 00:00

Obama festeja y pide mejoras a clase media

Barack Obama
Barack Obama
Washington - La Casa Blanca vivió ayer una jornada de optimismo al conocerse una importante caída en los nuevos pedidos de seguros de desempleo -el nivel más bajo en más de tres años- y saberse que los republicanos podrían aceptar una negociación para finalmente aprobar la extensión de un recorte de impuestos sobre los salarios. Según se informó oficialmente, el número de personas que pidieron por primera vez un seguro de desempleo cayó la semana pasada hasta 366.000, una cifra más positiva que la que preveían los analistas y que marca la mejor situación en este frente desde mayo de 2008. Además, indicaron economistas en Washington y Nueva York, si el número se mantiene en este nivel Estados Unidos cuenta con buenas chances de ver una caída en el desempleo, que ahora se encuentra en el 8,6% después de largos meses por encima del 9%.

Mientras las perspectivas del mercado laboral parecen mejorar, el Gobierno de Barack Obama siguió ayer impulsando la extensión del recorte impositivo sobre los salarios de los trabajadores de clase media, una medida que está siendo resistida por la oposición republicana en el Congreso. Ayer trascendió que, en ese sentido, la Casa Blanca estaría dispuesta a dejar de lado sus presiones para no renovar -en cambio- las exenciones impositivas que vienen disfrutando los estadounidenses más ricos desde los años de la gestión de George W. Bush.

Los republicanos vienen criticando duramente esta iniciativa de Obama, afirmando que se trata sencillamente de una manera de aumentar los impuestos sobre la población. Lo que busca Obama, les respondió ayer el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, es «asegurarse de que los trabajadores de clase media, 160 millones de estadounidenses, no se despierten en el Año Nuevo y descubran que sus impuestos crecieron».

Gracias al recorte de tasas sobre los salarios, la mayoría de los trabajadores estadounidenses se ahorró este año alrededor de 1.000 dólares que, de otra manera, hubieran ido a parar a las arcas del fisco. «Es cierto que hay conversaciones abiertas en el Congreso» para lograr la extensión del recorte de impuestos sobre los salarios, reconoció ayer Carney. Sin embargo, el vocero prefirió no confirmar si el Gobierno aceptaría dejar de lado su intención de suspender el alivio fiscal para los millonarios. «No es mucho pedir que 300.000 estadounidenses paguen un poco más de impuestos», dijo el vocero.

Agencia ANSA

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